La riqueza de las naciones

por | Abr 6, 2026 | Blog Fe y Libertad, Economía, Perspectivas Literarias

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Adam Smith, economista y filósofo escocés, es considerado el padre de la economía moderna. Es conocido principalmente por sus dos obras clásicas: La teoría de los sentimientos morales (1759) y su obra magna Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, comúnmente llamada La riqueza de las naciones (1776).

El 9 de marzo de 1776 se publicó La riqueza de las naciones. Este año se cumplen 250 años de la publicación del libro, considerado el primer tratado moderno de economía. Además, es el fundamento de la economía clásica y uno de los textos más influyentes en la historia del pensamiento económico. Debido a esta obra, Adam Smith es ampliamente reconocido como el padre de la economía.

En este libro se expone el origen de la prosperidad de los países. Smith analiza temas fundamentales como la división del trabajo, el funcionamiento del mercado, la moneda, el precio de las mercancías, los salarios, la naturaleza de la riqueza y la acumulación del capital, entre otros. Su enfoque busca explicar cómo las sociedades generan y distribuyen riqueza a través de la actividad económica.

La obra también examina distintos sistemas de economía política, en particular el mercantilismo y la fisiocracia. Smith desarrolla la idea de un orden natural. Este sistema de «libertad natural», como él lo denomina, sostiene que el libre ejercicio del interés individual puede favorecer eficazmente el bien común. Según esta perspectiva, muchos problemas económicos y necesidades sociales pueden resolverse mediante la libre empresa, la libre competencia y el libre comercio.

Adam Smith comenzó a escribir esta obra en 1764, durante el Grand Tour, cuando acompañaba como tutor a Henry Scott, duque de Buccleuch. A su regreso del viaje trabajó lentamente en el manuscrito, en parte debido a problemas de salud. En 1773 viajó a Londres para terminar su escrito y buscar un editor. Smith deseaba dedicar el libro a François Quesnay, pero este falleció en 1774, por lo que no pudo hacerlo.

Finalmente, La riqueza de las naciones fue publicada en 1776 por William Strahan y Thomas Cadell, en dos tomos. Durante la vida de Smith se publicaron cinco ediciones. En menos de tres décadas la obra fue traducida al danés, francés, alemán, italiano, español (1794), dieciocho años después de su primera edición, y ruso.

La riqueza de las naciones está compuesta por cinco libros:

    1. Causas de la prosperidad y distribución (división del trabajo, salarios y beneficios). En esta parte se explica cómo la división del trabajo aumenta la productividad y el valor de los bienes. Smith también desarrolla su teoría del valor y analiza los salarios, las ganancias del capital y la renta de la tierra.
    2. Naturaleza, acumulación y empleo del capital. Aquí se explora la distinción entre capital fijo y capital circulante, la acumulación del capital y la manera en que el trabajo productivo añade valor, mientras que el trabajo improductivo no contribuye directamente al aumento de la riqueza nacional.
    3. El progreso de la riqueza en distintas naciones. En esta sección Smith ofrece una visión histórica de la evolución económica tras la caída del Imperio romano de Occidente. También compara el desarrollo agrícola con el crecimiento del comercio urbano.
    4. Sistemas de economía política (el libre comercio frente al mercantilismo). Smith realiza una crítica rigurosa al mercantilismo y también analiza la fisiocracia. En este libro defiende el libre comercio y presenta su famosa metáfora de la mano invisible, con la cual explica cómo la búsqueda del interés propio puede contribuir indirectamente al bienestar general.
    5. Los ingresos del soberano o del Estado. En esta última parte define el papel del Estado, atribuyéndole funciones como la defensa, la justicia, la infraestructura y la educación pública, financiadas principalmente mediante impuestos.

Sobre la metáfora de la «mano invisible», cabe señalar que Smith la menciona originalmente en La teoría de los sentimientos morales y posteriormente en La riqueza de las naciones. Curiosamente, en ambos libros la expresión aparece solo una vez. Muchos autores consideran que tanto esta idea como el principio del laissez-faire representan fundamentos del liberalismo clásico, aunque Smith nunca utilizó explícitamente el término laissez-faire en sus escritos.

Adam Smith probablemente no imaginó que su obra alcanzaría tanta influencia ni que lo convertiría en una figura central del pensamiento económico.

Más de dos siglos después, La riqueza de las naciones continúa siendo una obra fundamental para comprender el funcionamiento de los mercados, el origen de la prosperidad y los debates permanentes sobre la libertad económica y el papel del Estado.

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