¡Queremos tanto a José!

por | Blog Fe y Libertad

Mar 19, 2024

Las opiniones expresadas en este espacio no necesariamente reflejan la postura del Instituto Fe y Libertad y son responsabilidad expresa del autor.
Tiempo de lectura:  4

Los hombres que aman a sus mujeres, protegiéndolas y liderando el hogar que juntos han edificado. Que cuidan a sus hijos varones modelando, todos los días, qué y cómo debe ser un hombre. Que cuidan a sus hijas enseñando, con su cariño protector y desinteresado, cómo una mujer debe ser querida.

Las mujeres que aman a sus hombres, confiando en ellos y convirtiendo en hogar la casa que les han construido. Que cuidan a sus hijos varones enseñando, con hechos y no con palabras, que es en torno al amor abnegado que el mundo gravita. Que cuidan a sus hijas modelando, todos los días, qué y cómo debe ser una mujer. 

Los viejos que construyeron, se equivocaron, cayeron y se levantaron una y otra vez, que miran hacia atrás con agradecimiento y sin nostalgia. Que viven sus últimos años en una gozosa anticipación de su encuentro con Aquel que los llamó a vivir hace muchas décadas, y que más pronto que tarde vendrá por ellos para llevarlos con Él a Su Casa.

Los jóvenes que se sienten y se saben llenos de fuerza, ilusión y proyectos. Que por esa energía desbordante que les caracteriza a veces pecan de arrogancia prometeica, pero a la vez están llenos de generosidad y disposición para las cosas realmente grandes, y por eso, en los sentidos moral y espiritual, constituyen reservorio y tanque.  

Los consagrados, hombres y mujeres, que en su ministerio sacerdotal o su vida monjil, por amor a su Señor y en palabras de Pablo de Tarso, se han hecho todo para todos. Que acometen proyectos que humanamente parecen descabellados o sencillamente imposibles, con una confianza y una fuerza que solo pueden provenir de saberse completa y profundamente amado y sostenido. 

Los que buscaron –buscamos– por mucho tiempo, con tanto anhelo que algunas veces dolió, pero cuya perseverancia y apertura a Lo Grande, desde nuestra pequeñez, nos fueron recompensadas con creces. Porque al final hallamos lo mejor que haya podido pasarnos. Le hallamos a Él. Y ya nada volvió a ser igual, y todo cambió aunque aparentemente todo siguiera igual, porque bien sabemos por haberlo experimentado en carne propia, que Él hace nuevas todas las cosas.

Todos esos hombres, todas esas mujeres, todos esos viejos, todos esos jóvenes, todos esos consagrados, hoy 19 de marzo festejamos a uno de nuestra raza, uno de los nuestros: José de Nazaret, el carpintero, un hombre colosal, pleno consagrado, pleno jefe de hogar, que amó y protegió a su familia, y que fue amado y honrado por Él encarnado y por Ella. Todos los que buscamos y hallamos, y todos los que aún siguen en la búsqueda con la íntima convicción de que su sed interior será colmada, ¡queremos tanto a José!

Derechos de Autor (c) 2022 Instituto Fe y Libertad
Este texto está protegido por una licencia Creative Commons 4.0.
Usted es libre para compartir —copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato — y adaptar el documento —remezclar, transformar y crear a partir del material— para cualquier propósito, incluso para fines comerciales, siempre que cumpla la condición de:
Atribución: Usted debe dar crédito a la obra original de manera adecuada, proporcionar un enlace a la licencia, e indicar si se han realizado cambios. Puede hacerlo en cualquier forma razonable, pero no de forma tal que sugiera que tiene el apoyo del licenciante o lo recibe por el uso que hace de la obra.
Resumen de licenciaTexto completo de la licencia

Open chat
Bienvenido al INSTITUTO FE Y LIBERTAD
¿En qué podemos ayudarle?