Nobel 2025: De Oslo a León XIV, María Corina pide libertad para presos mientras Trump espera

por | Blog Fe y Libertad

Tiempo de lectura: 9 minutos

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en acton.org

Artículo original en español

Nunca olvidaré mi encuentro con María Corina Machado, en Lima, Perú, en el 2014. Al aterrizar en esa ciudad para un evento de la Fundación Internacional para la Libertad, se enteró de que el Gobierno venezolano, que ya la venía persiguiendo, le había retirado su inmunidad parlamentaria y que, si regresaba a su tierra natal, no podría volver a salir. María Corina regresó a Venezuela y tuve que esperar más de 11 años para abrazarla y felicitarla en persona. Fue en Oslo donde acudió para recibir el Premio Nobel de la Paz 2025. María Corina llegó un día tarde debido a los pormenores, dignos de una película, de la difícil operación de extracción para evadir los controles de las fuerzas de seguridad e inteligencia del ahora preso Nicolás Maduro. Muchos aspectos de su dramática extracción de Venezuela ya son públicos. Además del desafío psicológico de emprender un viaje tan peligroso, también sufrió físicamente y se quedó en Europa para recibir tratamiento médico. Su última aparición personal fue a comienzos de esta semana, cuando fue recibida por el papa León XIV.

María Corina y su equipo son bien conocidos en Acton. En 2018 fue la oradora principal en Acton University, un programa de varios días que atrae a amigos de la libertad y de la fe. Asistieron aproximadamente mil personas de ochenta países distintos, representantes de más de dos docenas de tradiciones religiosas. Debido a la persecución gubernamental, el discurso se dio en línea, seguido de una conversación con el padre Robert Sirico, cofundador de Acton. El padre Sirico había seguido de cerca los esfuerzos de los luchadores por la libertad en Venezuela, incluyendo intercambios anuales con la jerarquía católica venezolana. Durante todos estos años de dictadura y robo de elecciones, la Iglesia venezolana mantuvo su estatus como la institución más respetada del país.

La primera visita del padre Sirico a Venezuela fue para dar una conferencia sobre Doctrina Social Católica en el seminario San José de El Hatillo el 18 de febrero de 1993. También dio charlas en la Universidad Metropolitana, en IESA y en la sede de CEDICE Libertad, el think tank prolibertad venezolano.

El camino de María Corina hacia el Premio Nobel de la Paz comenzó a principios del siglo XXI, cuando lideraba Súmate, una organización de educación cívica. La conocí por primera vez a través de Rocío Guijarro, la directora ejecutiva de largo tiempo de CEDICE. Mucho antes de que María Corina captara la atención internacional, ya caminaba silenciosamente por las calles de Caracas, donde su madre, Corina, cuidaba de niños abandonados a través de la Fundación Atenea.

Luego pasó a la política; su trabajo fue constante, principista y continuo. Aunque no habla a menudo de religión, durante los mítines, María Corina suele llevar uno o más rosarios y una cruz sencilla. Sus seguidores le regalan con frecuencia rosarios, que ella colecciona y guarda en su oficina. Sus rosarios no son una declaración de moda, sino una expresión de su verdadera identidad. En su reciente encuentro con el Santo Padre dejó asomar también el último rosario recibido, como un pequeño tesoro recién confiado a sus manos. Brillaba con una sobriedad serena, armonizando con la elegancia austera de su impecable vestido negro. Siguiendo la costumbre de muchos fieles, María Corina trajo consigo una colección de rosarios y medallas para ser bendecidos por el Santo Padre y luego obsequiarlas a sus amigos en la fe.

Sus amigas recuerdan que de niña asistía a la misa dominical en la iglesia dedicada a la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela. Coromoto fue un líder indígena masculino. Puede parecer intrascendente, pero no conozco ninguna otra virgen nombrada en honor a un hombre. Su oficina también tiene múltiples imágenes, estatuas y tallas de la Virgen María.

El Instituto Acton, del que he sido parte desde su fundación en 1990, continuó ayudando a los aliados de María Corina a construir apoyo intelectual y moral para la liberación y recuperación de Venezuela. En 2019, aunque Acton estaba decidido a implementar un programa de capacitación en Venezuela, las preocupaciones de seguridad llevaron a trasladarlo a Panamá. Varios miembros del equipo de María Corina asistieron a ese evento. Uno de ellos, Pedro Urruchurtu, fue y es su principal asesor en política y alianzas. Pedro siguió sirviendo como intermediario prudente y fiel entre Acton y María Corina. Asistió a Acton University en un par de ocasiones junto con otros aliados venezolanos; algunos aún están en Venezuela, por lo que no los mencionaré.

Cuando la dictadura emitió una orden de arresto contra Pedro y varios otros del equipo de María Corina, fue otro líder del mundo de los think tanks y aliado de Acton quien acudió en su ayuda: Pablo Viana, en ese momento un joven congresista de Uruguay que también es ciudadano argentino y fundador de FREE (Fundación Rioplatense de Estudios), un joven think tank que cuenta con buenos aliados en el Gobierno argentino. La rápida acción de su grupo y del Gobierno permitió que Pedro y el resto del equipo de María Corina recibieran protección en la embajada argentina en Caracas. No es el lugar aquí para describir las dificultades que enfrentaron durante los 412 días que pasaron allí. Su extracción, gracias a la Operación Guacamaya, fue tan cinematográfica como la de María Corina (aun así, el de ella fue un viaje mucho más largo y requirió más ayuda detrás de escena de Estados Unidos y de otros Gobiernos).

Varios aliados de María Corina asistieron a las ceremonias del Premio Nobel de la Paz 2025 representando a diferentes grupos y corrientes ideológicas. Al inicio de su carrera política, María Corina parecía una conservadora talentosa pero típica, miembro de la élite venezolana. Sin embargo, su dedicación constante y su verdadera cercanía a las clases populares caminando por casi todos los barrios de Caracas y del país y su esfuerzo por ampliar el diálogo con otras fuerzas finalmente le permitieron ganar el apoyo de la mayoría de los venezolanos.

Hubo momentos en que María Corina y su equipo se sintieron muy solos. El 5 de enero de 2019, Juan Guaidó fue elegido presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. La oposición consideró ilegítimas las elecciones presidenciales de mayo de 2018, declaró que el poder había sido usurpado y afirmó la existencia de una vacante presidencial, tal como lo permite la Constitución venezolana. Guaidó juró como presidente interino en una asamblea popular abierta en Caracas el 23 de enero de 2019. Más de 50 países (incluidos Estados Unidos, la mayoría de América Latina y Europa) lo reconocieron como presidente. Estados Unidos tomó la delantera, brindando apoyo total a Guaidó y a sus aliados más cercanos. Pese al fracaso de Guaidó en ganar respaldo de la mayoría de las fuerzas conservadoras y liberales de Venezuela, que dura hasta hoy, poco o nada de ese apoyo llegó a otras fuerzas prolibertad como la liderada por María Corina. Es común en muchas burocracias, como la del Departamento de Estado, poner todos sus esfuerzos en su estrategia preferida y descuidar otros aliados. Problemas de visa impidieron que Guaidó asistiera a los eventos de Oslo, pero otros miembros de la oposición en el exilio como Leopoldo López y Antonio Ledezma pudieron asistir. Algunos, como Henrique Capriles, no fueron invitados, ya que se les percibe como instrumentales para el régimen de los usurpadores.

Sin el apoyo de Estados Unidos y sin acceso a los fondos incautados al régimen venezolano, María Corina y su equipo aceptaron ayuda y colaboración modestas de organizaciones de diversas ideologías, especialmente en temas sociales predilectos de ciertas agendas globalistas. María Corina moderó su postura en estos temas, lo que le valió críticas de sectores más conservadores.

Varios conservadores estuvieron presentes en los eventos organizados en torno a la ceremonia principal del Premio Nobel de la Paz. Los más conocidos, al menos para mí, fueron miembros de la Fundación Disenso, asociada a Vox, el partido político conservador de España. La noche anterior a la entrega del premio, proyectaron la película María Corina Machado: La conquista de la libertad, que pronto estará subtitulada en inglés. En solo una semana se convirtió en el segundo video más visto producido por su fundación. Casi todos los que asistieron a ese estreno terminaron llorando, incluyéndome a mí.

El último evento de la ceremonia del Nobel al que asistí, organizado por el Oslo Freedom Forum con apoyo de la Reynolds Foundation, se llamó «El Nobel es Nuestro». Thor Halvorssen, líder del programa, me dijo con su típica pasión y energía: «Este es el primer Premio Nobel de la Paz ganado por alguien alineado con el liberalismo clásico». María Corina ahora, al menos por un tiempo, compite con Javier Milei en el podio de la fama en América Latina. Ahora que después de la aprehensión de Nicolás Maduro se acerca más el tiempo para que María Corina pueda acceder al gobierno de su país, estoy seguro de que los conservadores competirán con los liberales «progresistas» de Europa y el resto del mundo para acercarla a sus agendas e ideas.

En el campo de la economía, que conozco mejor, María Corina ha presentado programas económicos sólidos alineados con el liberalismo clásico. En geopolítica, no dudo que se asociará más con el lado conservador del espectro político estadounidense. Machado no mencionó a Trump durante sus discursos en Noruega, pero volvió a agradecer al presidente Donald Trump luego de la captura de Maduro. Durante sus entrevistas en Noruega dejó entender su eventual apoyo a una operación militar o cuasimilitar para derrocar al tirano usurpador en Venezuela.

La odisea del viaje de María Corina a Oslo, y la incertidumbre sobre cómo y cuándo el Gobierno de Estados Unidos ayudará a acelerar la transición para restablecer un gobierno legítimo en Venezuela, capturan más atención, al menos por ahora, que el impacto que el Premio Nobel de la Paz tendrá en promover las ideas de María Corina en las Américas. Pero aquellos de nosotros que amamos y admiramos a María Corina tenemos el deber de presentarle nuestros pensamientos y darle a ella y a su eventual equipo el espacio y las herramientas necesarias para elegir las mejores ideas y políticas para rescatar a Venezuela de los horrores de un régimen criminal que todavía hoy, aunque más acorralado, subsiste hoy en su país.

Su Premio Nobel de la Paz no marca el fin de una lucha, sino el amanecer de un renacimiento: una Venezuela donde las familias puedan reunirse, donde las elecciones sean honestas, donde la fe guíe la vida pública hacia la dignidad humana y el desarrollo humano integral.

Además de su merecido premio, la reciente visita de María Corina Machado con el Sumo Pontífice, es otro factor de esperanza. Luego de su visita, remarcó: «Hoy tuve la bendición y el honor de poder compartir con su Santidad y expresarle nuestro agradecimiento por su seguimiento sobre lo que sucede en nuestro país. Le transmití también la fuerza del pueblo venezolano que se mantiene firme y en oración por la libertad de Venezuela, y le pedí interceder por todos los venezolanos que permanecen secuestrados y desaparecidos». Durante su visita al Vaticano, María Corina destacó la lucha espiritual que los venezolanos han enfrentado durante años y aseguró que, finalmente, con el acompañamiento de la Iglesia y la presión sin precedentes del Gobierno de los Estados Unidos, está más cerca la derrota del mal en el país.

Antes de la exitosa operación, la opinión en la Casa Blanca y el Departamento de Guerra era que podía ser riesgoso y contraproducente involucrar a María Corina Machado, la verdadera artífice de la victoria electoral del 28 de julio de 2024, en los planes para capturar a Maduro e iniciar el proceso de transición. Además de los riesgos de filtraciones, un retorno rápido de Maria Corina Machado pondría en peligro su vida, o requeriría una operación militar mayor de Estados Unidos, con muchísimas muertes de por medio. Ahora, sin embargo, llegó el turno de una reunión con Trump. Nada será fácil, pero esperemos que los objetivos de una transición hacia más libertad, posibles gracias a la fuerza y el poderío demostrados por Trump y los Estados Unidos, sean reforzados y consolidados, encontrando puntos en común con María Corina Machado.

El legado de María Corina Machado es más grande que la política. Ella se une a otros líderes de conciencia que demuestran que el coraje moral puede derrotar al miedo. Pero su lucha aún no ha terminado.

Y es precisamente por eso que este momento importa tanto. Venezuela y el mundo necesita testigos como ella.

Alejandro A. Chafuen

🇦🇷 Argentina/ 🇺🇸 Estados Unidos

Distinguished Executive Fellow del Acton Institute. Graduado de la Universidad Católica Argentina y de Grove City College (Pensilvania), también tiene un doctorado en Economía por el International College de California. De 1991 a 2018, fue presidente y director ejecutivo de Atlas Network. También es presidente y fundador del Hispanic American Center of Economic Research (HACER). Además de publicar artículos en periódicos como The Wall Street Journal La nación, es autor de Fe y libertad, libro que se ha publicado en varios idiomas. También es miembro del consejo asesor de la Social Affairs Unit (Reino Unido) y, desde 1980, de la Sociedad Mont Pelerin.

Derechos de Autor (c) 2022 Instituto Fe y Libertad
Este texto está protegido por una licencia Creative Commons 4.0.
Usted es libre para compartir —copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato — y adaptar el documento —remezclar, transformar y crear a partir del material— para cualquier propósito, incluso para fines comerciales, siempre que cumpla la condición de:
Atribución: Usted debe dar crédito a la obra original de manera adecuada, proporcionar un enlace a la licencia, e indicar si se han realizado cambios. Puede hacerlo en cualquier forma razonable, pero no de forma tal que sugiera que tiene el apoyo del licenciante o lo recibe por el uso que hace de la obra.
Resumen de licenciaTexto completo de la licencia

Open chat
Bienvenido al INSTITUTO FE Y LIBERTAD
¿En qué podemos ayudarle?