«Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios».

(Mateo 22:21, RVR1960)

Por David Orrego | [email protected]

Las elecciones se encuentran a cuatro meses de ser celebradas, y con razón democrática, Guatemala se enfrenta una vez más con el deber de elegir nuevas autoridades políticas. Sin embargo, este suceso presenta un contexto interesante en 2019: reformas electorales, casos de corrupción, el debate sobre el trabajo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), entre otros temas coyunturales que han dividido la opinión de los guatemaltecos. Ante esto, ¿cuál debería ser la actitud de los cristianos?

Cuando hablo de los cristianos, me refiero a todas aquellas personas que creen y siguen el ejemplo de Jesús, y aunque puedan existir varias religiones dentro del umbral del cristianismo, no es extraño que los principios sean los mismos. Por lo tanto, según la última Encuesta Libre que ProDatos elaboró para Prensa Libre en 2015 sobre las religiones que profesan los guatemaltecos, un 87% de la población se dice ser cristiana; dentro de este porcentaje un 45% afirma ser católica y un 42% pertenece a la religión evangélica. El 13% restante se divide entre un 2% que dice profesar otras religiones, y un 11% no profesa ninguna religión.

Si nos basamos en las aproximaciones que el Registro Nacional de Personas (Renap) ha presentado en los últimos años, podemos ver que la población guatemalteca está por encima de los 17 millones de personas. Por lo tanto, si hay un 87% de cristianos en Guatemala, podríamos decir que existen alrededor de más de 14 millones de personas que se identifican como cristianas. Ante esto, se podría argumentar que muchas de las decisiones que toman los guatemaltecos día con día se realizan con base en principios judeocristianos. ¿Cómo se contrasta esto con la política?

Comúnmente he escuchado a varios cristianos decir que la política debe separarse estrictamente de las cosas de Dios y que, por ello, evitan hacer cualquier comentario o ser parte de la cultura política, refiriéndome al hecho de votar por candidatos, ser parte de cargos públicos, e interesarse por conocer la coyuntura sociopolítica del país. Pero, probablemente, el distanciamiento de los cristianos de la política se deba al hecho de no violar el estado laico por el que se ha peleado en Guatemala desde la colonia. Aunque esto poco tiene que ver con el tema, porque no se trata de imponer la institución de la Iglesia sobre el Estado y la vida privada de los ciudadanos de un país, sino, basar las decisiones políticas bajo principios básicos cristianos. Entre dichos principios está el cumplimiento del deber ser un buen ciudadano.  

Cuando Jesús hablaba de que debíamos darle a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios, no se refería a distanciar de manera antagónica ambos temas, ni tampoco se refería solo al hecho fiscal, sino, separar la responsabilidad y el deber hacia ambos mundos. Ser un buen ciudadano y un buen cristiano son aspectos que deben ser paralelamente constantes en nuestras vidas, y aunque ambos temas sean distintos, no son excluyentes. No puedes dejar de ser un buen cristiano por ser un buen ciudadano, y no puedes dejar de ser un buen ciudadano por ser un buen cristiano. El ser un buen ciudadano debe exponer el reflejo de que eres un buen cristiano.

Por lo tanto, los cristianos en las elecciones 2019 deben adoptar una actitud responsable de participar en la cultura política. Esto no pondrá en riesgo su alma, pero ignorar y callar lo que sucede sobre la coyuntura sociopolítica tampoco ayuda a ser un buen ciudadano y junto a ello, un buen cristiano. Una actitud crítica sobre lo que sucede puede influir en las demás personas para pensar en su voto y, como cristianos, conocedores de principios bíblicos en los que debe fundamentarse un buen gobierno, debemos discernir entre aquellos políticos que poseen la vocación de trabajar en el ejercicio público, y entre aquellos, que buscan usurpar el poder y enriquecerse con ello.

Los cristianos tenemos grandes ejemplos de figuras políticas, como lo es el caso de José y Daniel, quienes ejercieron cargos públicos de manera sabia para las sociedades en las que vivieron. Esto demanda al cristiano trabajar por su nación, en especial bajo la coyuntura en la que vivimos en donde los valores de los políticos se ven en tela de juicio por casos de corrupción. En este sentido el cristiano debe ser luz entre las tinieblas y reivindicar el trabajo justo y honesto de los políticos. Es por ello, que entre aquellos que emitirán su voto en las próximas elecciones, son los cristianos con el mayor deber de ejercerlo de manera consciente y responsable.  


Referencias:

Prensa Libre, 2019, Obtenido de: https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/catolicos-evangelicos-cifras-encuesta/

Prensa Libre, 2019, Obtenido de: https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/poblacion-supera-los-171-millones/


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.  El Instituto Fe y Libertad abre este espacio para dialogar e impulsar el florecimiento humano promoviendo la libertad individual y los principios judeocristianos.

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