Paradojas del coronavirus (III): la excepcionalidad

Por Jesús María Alvarado Andrade | jmalvarado@feylibertad.org 

La madre Rusia ha cerrado su frontera terrestre con China y lo mismo ha hecho con Bielorrusia y Georgia. En un país tan enorme como Rusia no hay muchos casos de contagio. En España e Italia la situación sigue empeorando. En Guatemala, el Gobierno ofrece diversas cadenas informativas de radio y televisión a distintas horas del día e informa de pocos casos de contagio hasta la fecha, aunque con un muerto1. El mismo Gobierno que tranquiliza a la gente con distintas cadenas al día, se prepara con un improvisado hospital que se ubicará en el Parque de la Industria, precisamente el sitio donde opera el Tribunal Supremo Electoral cuando hay votaciones. 

Si las cifras de contagio aumentan vertiginosamente estará Guatemala en la misma situación que Venezuela, al menos en falta de insumos, desgobierno, y con la economía bastante afectada2, pero si no aumentan los casos de contagio entonces las medidas impopulares en el ámbito económico habrán conseguido parar una situación que pudiera ser mucho más terrible que el temido daño económico3. Solo basta pensar en la precaria situación del sistema público de salud -también del privado- de Guatemala, e incluso, las consecuencias que tendría para el futuro el turismo e imagen del país si los casos de contagios se descontrola. 

Guatemala, como muchos países de la región, no es muy respetuoso de la libertad económica y de libertad individual, propiedad privada y separación de poderes, lo que se traduce en la ausencia de rule of law. Si a ello se sumara una epidemia incontrolable sin recursos humanos, tecnológicos y económicos para enfrentarla, el caos sería inimaginable, máxime si se toma en cuenta el alto porcentaje de población vulnerable que ni siquiera habla español. 

Como se mencionó en la primera entrega (I), pese al discurso nacionalista aceitado con las fronteras cerradas e incluso con la predilección por normativas siempre destinadas a favorecer al nacional lo que hace de estas economías y régimen laboral una remembranza jurásica, es curioso que a la vez estos países esperen con bastante fe una solución global -¿una vacuna?4-, la cual se gestará en los países más desarrollados que tanto se envidian y que tanto se ignoran.

De hecho, la pandemia de COVID-19 favorecerá que los países subdesarrollados vuelvan a ser beneficiados de la ética de los ricos, a saber, el hecho de que los países pobres se aprovecharán de los beneficios, logros científicos, tecnológicos e intelectuales de los países ricos. Si bien esto es cierto, apenas termine la tragedia la lógica será buscar por cualquier medio recibir ayuda, reparaciones, préstamos etc., no mejorar la institucionalidad que impide el desarrollo. 

Las medidas de excepción como mencionamos en la segunda entrega (II), se dan sin que la «sociedad civil» esté enteramente preparada para enfrentar una cuarentena. De hecho, los países ricos podrán disfrutar mejor esta cuarentena pues disponen de mejores recursos tecnológicos, económicos5, sociales, etc. En este sentido, vale recordar que las relaciones laborales, la educación universitaria, secundaria y primaria, regidas al modo de la sociedad del teletrabajo son todavía ideales románticos, que si bien empezarán a utilizarse son más bien ideales que si acaso funcionan tienen límites y un uso muy acotado en sociedades pobres.      

De hecho, los que aducen que la cuarentena será pacífica y no producirá miedo y ansiedad y que mal canalizada puede llegar a ser letal, olvidan la existencia del individualismo sin Dios que concibe al hombre como un «proyecto» a la deriva, como ha dicho Rémi Brague en el Reino del Hombre6. Es por ello, que hay una reacción por parte de personas que salen a los balcones a cantar desesperados por el confinamiento y el aislamiento social7, probablemente más en sociedades latinas, preparadas con más armas para enfrentar tragedias que otras sociedades, como la fe en Dios, la cercanía de la familia extendida y amistades entrañables y otros recursos similares. De allí que se insista en que el ser humano no podrá ser convertido por ahora en un animal domesticado como el Pangolín. 

La cuarentena resultado del aislamiento necesario para combatir el virus, desencadenará si se extiende mucho, sentimientos de claustrofobia y otras patologías que activan miedo. En Estados Unidos de América la compra de armas se ha incrementado significativamente8 y el Gobierno busca poderes para poder enfrentar la situación9. En Guatemala y en otros lugares la compra de productos de limpieza10

De allí que se profundizará el miedo conforme nos atrincheremos en casa, acaparando víveres y consumiendo alimentos vorazmente, temiendo, con razón, salir a las calles a enfrentar un virus poderoso y hasta nuestra propia muerte, como vimos en alguna que otra escena de 10 Cloverfield Lane11.

Este culto a la normalidad, que niega la excepcionalidad, rejuvenece a autores tan formidables como Thomas Hobbes e incluso al denostado Carl Schmitt. La excepción es algo que el liberalismo moderno rehuye. En ciertos casos el uso del poder y la apelación a la excepcionalidad no es un capricho arbitrario del gobernante. Pese a la cacareada vía inglesa para enfrentar al COVID-19 que cada día es más europea, bien vale la pena recordar lo que dijo el primer ministro de ese país: «Under an act of 1984, I think it is open to the Secretary of State for Health to ban handshaking if he wants to […] But I think most people would accept that we are a mature and grown-up and liberal democracy where people understand very clearly the advice that is given to them»12. Frase reveladora y que nadie en su sano juicio diría que equivale a una dictadura o una violación al rule of law13

Como sabemos, pese a la visión liberal de minimización de la política que en tiempos de normalidad es útil, surge a veces una visión liberal más realista que toma en cuenta otros factores. Esta visión realista como gusta decir a Ludwig von Mises en Omnipotent Government: The Rise of the Total State, no pretende instaurar al Gobierno liberal del siglo XIX, especialmente por el simple hecho de que ha ocurrido un cambio de mentalidad -valores inclusive- que no se puede revertir fácilmente. 

Ante la situación del COVID-19 no aplica por entero la frase «The economy, stupid» de James Carville, no porque la economía no sea importante, o porque se desconocen sus principios, sus leyes14 -si es que las hay- etc., sino porque sencillamente no todo se reduce al imperialismo de la economía. De hecho, la fe en la economía y en la ciencia como exentas de retrocesos es algo bastante llamativo y que debe sumarse al canon de las ideologías seculares de moda. 

Sumado a ello resulta extraño la ingenua creencia de que siempre hay y habrá normalidad y jamás excepción. De hecho, cabe preguntarse ¿Cuántas veces se ha dicho que el liberalismo tiene una pata coja en momentos de excepción? Si un virus pone a la gente estúpida, ¿qué pasaría si el mundo estuviera sufriendo una guerra bacteriológica? ¿Una guerra nuclear? ¿Ataques terroristas? ¿Guerra civil? Algunos aducen que son barbarismos ajenos a nuestro ejemplar comportamiento actual, lo cual dista mucho de ser una aseveración con evidencia empírica. 

Esta situación actual que puede ser larga y dolorosa tiene enseñanzas que podrían ser tomadas en cuenta. Algunos de los pensadores más escépticos contra toda propagación ideológica en el mundo moderno han analizado el caso del COVID-19 con alarma y preocupación15. Al respecto ha dicho Matt Ridley que «But we have indeed cried wolf over so many issues, that it has contributed to us being underprepared. We should have seen that globalization would cause such a risk to grow ever larger and taken action to prevent a new virus appearing. We should have worried about things other than climate change. Here are a few of the measures we could and should have taken in recent years instead of going into hysteria about the gradual warming of the temperature mainly at night, in winter and in the north».

Si bien refutar la propagación ideológica es ya ganancia, otra cosa bien diferente es atacar el sentido común. Por ello Ridley apunta bien al evidenciar la posibilidad de que no estemos prestando debida atención a un Lobo real y ese es el COVID-19. Frente a la banalización del virus por parte de varias teorías conspiranoicas o la recurrente falacia Ad Consequentiam, surge frente al imperialismo económico como único factor a tomar en cuenta el elemento decisionista. 

No todos los liberales han obviado esto, pero otros parecen estar siempre en el mundo de la normalidad, de la fantasmagórica visión normativista y presos de una idea de la política ingenua basada siempre en la concepción de la política basada en el ideal de la discusión racional cuando no en la clara negación de la política. La verdad sea dicha, estos enamorados de la «normalidad» en todo momento quizás olvidan que «quien alza el velo y no cierra los ojos es deslumbrado por la Gorgona del poder»16, refiriéndose el checo Hans Kelsen al tema del problema del derecho natural y a la pregunta de que está tras el Derecho positivo, lo que aplica por entero a aquellos que consideran que no hay más que justicia siempre detrás de cualquier ejercicio de poder y de derecho.

La actual situación parece revelar que determinadas leyes o regulaciones legales están condicionadas a decisiones políticas trascendentales. Lamentablemente, el discurso político mediatizado y condicionado al WhatsApp, Facebook etc., solo ha venido a complicar más la cuestión pese a las bondades de la libertad de expresión. En estas redes, se acusa que los Estados no deberían intervenir en esta crisis, que el Estado potenciará más su poder, cuestión que es cierta en la medida de que consideremos que el Estado busca cualquier excusa para vampirizar a la sociedad civil.

De hecho, se acusa que el Estado debe hacer de todo para acabar este virus como si el Estado fuese el centro de la ciencia, cuando lo que ocurre es que éste siempre se aprovecha de la ciencia y de las artes militares como vimos con Soleimani. Si bien Carl Schmitt definió el soberano como aquel que decide sobre el estado de excepción, bien vale recordar, como lo explica el profesor Dalmacio Negro, que Peter Sloterdijk le ha enmendado la plana al jurista alemán sosteniendo que soberano es «aquel que define el principio de realidad», agregando además la frase de Michel Foucault de que «el poder produce lo real», de ahí el peligro de las nuevas situaciones que acarrean una relativización del Derecho17

Por ello, cabe preguntarse en la situación presente con la angustia de ver a muchas personas de distintas edades sucumbir al virus, si luce prudente discutir hoy, como se hace en las redes sociales en un momento de excepción  lo que debió hacer el Estado en tiempos de normalidad. 

El Estado no es una creación de un extraterrestre, sino una creación humana que responde y ha respondido a momentos históricos en los cuales se pide orden, respeto por la propiedad, y protección a la vida. Este Estado no tiene necesariamente estos fines.

Ciertamente, el grado de conmoción de la situación actual llevará sin gradualidad alguna a que el Estado intervenga como Estado Político, no como Estado de Derecho, mucho más cuando sabemos que es el mismo derecho producido por el Estado el que tipifica estos estados de excepción. Por ello, habrá que considerar que en el caso del terrorismo, éste prospera porque es recompensado por la comunidad internacional en lugar de perseguirse18, lo cual aplica en este caso del virus, pues es muy posible que si se recompensa la mala actuación de varios Estados favoreciendo la propagación de este virus pese a los incontables recursos y poderes inimaginables con que cuenta el Estado, éste no sea el primer virus que veamos en las próximas décadas o cosas mucho peores.

Si además, la restricción de libertades es defendida como un cheque en blanco por aquellos que siempre están puestos a poner un fin X por encima de los derechos y garantías por más válida que sea esa amenaza, como sin duda es el COVID-19, es innegable que se abren las puertas a un ejercicio incontrolable de poder estatal en detrimento de derechos y garantías constitucionales. 

Lamentablemente, estos voceros siempre son los que no pasan el test del «the shoe on the other foot»19, sino que siempre piensan que la cosa no será con ellos. Mientras tanto, la sociedad civil, cada vez más incivilizada y presa del culto del espectáculo, mirará cómo los empresarios querrán abrir empresas para que no quiebre el país sin reparar en ninguna medida sanitaria fuerte al menos en América Latina, cuando no aceitar la búsqueda de rentas. 

O en otros contextos, algunas sociedades mirarán cómo los militares pretenderán combatir un virus cuando jamás han combatido una guerra -ni siquiera las que nos permiten las libertades de hoy-, o incluso, como los sindicatos, corporaciones, cámaras empresariales, gremios, estudiantes o profesores fomenten su individualismo-anárquico20 que es la tropicalización de lo que en otros lugares se llama «interés propio».

Si la amenaza se banaliza y solo se concentra en algunos países la mayoría volverá a su normalidad aduciendo que ese no es su problema. De hecho, cuando en China empezó a propagarse el virus, la sociedad interconectada le pareció anecdótico y lejos. Si el cierre de fronteras -además de las pérdidas económicas- acarrea una reducción del virus, veremos a la sociedad volver al trabajo, piscina, clubes y centros comerciales como si nada. Algunos lamentarán la pérdida de vidas humanas, pero el resto dirá «The show must go on» y la pregunta será: ¿qué habremos aprendido en esta cuarentena? Pues lo más probable es que hagamos, lamentablemente, caso omiso a la cuaresma21.


Puedes encontrar la parte I de este análisis aquí.

Puedes encontrar la parte II de este análisis aquí.


Notas

  1. El Gobierno se adelantó bastante a la situación, véase https://www.prensalibre.com/guatemala/politica/coronavirus-en-cuestion-de-semanas-puede-venir-a-guatemala-senala-alejandro-giammattei-ultima-hora/
  2. https://prodavinci.com/grafico-como-evoluciona-el-numero-de-casos-confirmados-de-covid-19-en-venezuela-en-comparacion-con-otros-paises/
  3. Habrá daño económico al respecto véase https://www.foxbusiness.com/lifestyle/amazon-walmart-among-companies-hiring-during-coronavirus La cuestión está en ver como se ha dicho que tanto se es compatible con el discurso de los derechos y los derechos cuestan.
  4. http://www.rationaloptimist.com/blog/find-out-how-robust-civilisation-is/
  5. https://www.politico.com/news/2020/03/20/senate-coronavirus-emergency-stimulus-deal-friday-138788
  6. https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-reino-del-hombre/
  7. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51887450
  8. https://time.com/5804562/coronavirus-fears-gun-sales/
  9. https://www.politico.com/news/2020/03/21/doj-coronavirus-emergency-powers-140023
  10. https://elperiodico.com.gt/insolito/2020/03/12/video-asi-se-ven-las-compras-excesivas-de-desinfectantes-en-el-mundo/. El tema de la limpieza siempre ha sido un tema fuerte en sociedades protestantes. Una visión cómica puede verse en https://pjmedia.com/lifestyle/george-carlin-told-america-how-not-to-worry-about-coronavirus-20-years-ago/
  11. https://elpais.com/elpais/2020/03/13/opinion/1584090161_414543.html
  12. https://www.politico.eu/article/boris-johnson-everyone-should-avoid-social-contact-non-essential-travel/
  13. https://www.amazon.com/-/es/Tom-Bingham/dp/014103453X
  14. https://www.amazon.com/-/es/Joseph-Edward-Keckeissen/dp/9929602313/ref=sr_1_1?__mk_es_US=ÅMÅŽÕÑ&keywords=leyes+económicas+Joseph&qid=1584594192&s=books&sr=1-1
  15. http://www.rationaloptimist.com/blog/coronavirus-is-the-wolf/
  16. Losano, Mario G. «Hans Kelsen: una biografía cultural mínima» en Derechos y libertades: Revista del Instituto Bartolomé de las Casas, Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid, Año nº 10, Nº 14, Madrid, 2006, pp. 113-128
  17. https://www.casadellibro.com/libro-historias-de-la-forma-del-estado/9788493778910/1690079
  18. https://www.amazon.com/Why-Terrorism-Works-Understanding-Responding/dp/0300101538
  19. https://thehill.com/blogs/pundits-blog/the-administration/346307-opinion-dershowitz-the-partisan-shoe-is-on-the-other
  20. https://www.amazon.com/picard%C3%ADa-venezolano-triunfo-Conejo-Spanish/dp/980354408X/ref=sr_1_1?keywords=Axel+capriles&qid=1584513420&s=books&sr=1-1
  21. https://feylibertad.org/cuarentena-en-cuaresma/