Nuevo Santo: John Henry Newman

Por Carroll Rios de Rodríguez | [email protected] 

El Cardenal John Henry Newman (1801-1880) es un nuevo santo de la Iglesia. La ceremonia se celebra en Roma, en medio de la algarabía con motivo del Sínodo de la Amazonía, el domingo 13 de octubre de 2019.

Este nuevo santo es un hombre de nuestra época que merece ser estudiado por su erudición y su gentileza. Oí acerca de él por primera vez en casa de mis abuelos, pues en las libreras tenían un enorme tomo de su autoría. Mi abuelo me habló con ilusión de sus aportes al cristianismo, y además de su calidad de gentleman inglés. Sin duda mi abuelo se cuenta entre los que festejan este evento en el Cielo.

El Príncipe Carlos de Gales escribió que es motivo de celebración para todos los ingleses que comparten los valores que Newman predicó: «Newman representó la vida del espíritu contra las fuerzas que rebajan la dignidad y el destino humano…su ejemplo se necesita más que nunca, por la forma en que él, dando lo mejor de sí, podía abogar sin acusar, estar en desacuerdo sin faltar al respeto y, quizás más que nada, ver las diferencias como lugares de encuentro y no de exclusión». La embajadora de Inglaterra ante la Santa Sede, Sally Axworthy, dice que no se había canonizado a ningún inglés desde 1976, cuando el escocés John Ogilvie fue elevado a los altares. «Es el primer santo británico de la post-reforma», expresó la embajadora.

En 1847, John Henry Newman fue creado sacerdote católico en Roma, dos años después de su conversión del anglicanismo, y poco más de dos décadas después de ser nombrado pastor anglicano. Newman tenía escasos tres años de ser párroco anglicano de St. Clement, en Oxford, cuando sufrió un colapso nervioso debido a un exceso de trabajo y a los problemas financieros de su familia. Durante esas vacaciones, empezó a leer a los Padres de la Iglesia. Poco a poco, se acercó a la posición católica.

Fundó los Oratorios de San Felipe Neri y, en 1879, fue nombrado cardenal, aunque no era obispo. 

Newman fue uno de los educadores y teólogos más brillantes del siglo XIX.  El Príncipe Carlos explica que «aplicó su intelecto a una de las preguntas más apremiantes de nuestra era: ¿cuál debe ser la relación de la fe con la era escéptica y secular?» Impresionó a sus oponentes por su «honestidad temeraria, su abundante rigor y su originalidad de pensamiento».

Por ejemplo, dictó nueve conferencias sobre la posición de los católicos en Inglaterra en el Birmingham Corn Exchange. Estas conferencias luego conformaron un libro. Abordó temas como la visión protestante del catolicismo, la tradición protestante para la sustentación del poder, los prejuicios contra el catolicismo, y la ignorancia respecto del catolicismo. Newman logró demostrar con sus argumentos algunas de las falsas tradiciones respecto de su fe, y dio consejos a los católicos para vivir bajo esas condiciones.

En 1862, Newman empezó a trabajar en su Apologia Pro Vita Sua, una autobiografía religiosa. De allí una de sus frases famosas: «Somos libres de creer lo que elijamos. Debemos responder por aquello que elijamos creer.» En dicha obra, Newman respalda a los autores católicos que enarbolan la libertad, como por ejemplo Charles de Montalembert y Jean-Baptiste Lacordaire. «En su línea de pensamiento general y en su conducta yo concuerdo con entusiasmo», escribió Newman, aunque sea una corriente que se adelantó a su tiempo.

El cardenal Newman falleció el 11 de agosto de 1880. Su beatificación tuvo lugar durante el pontificado de Benedicto XVI, el 19 de septiembre del 2010. La canonización es posible gracias al milagro reportado por Melissa Villalobos, de Chicago. Los doctores no podían curarla de una hemorragia interna, y le dijeron que perdería al bebé que esperaba, o bien, que éste nacería prematuramente. Ella rezó por la intercesión del Beato Newman y se curó de inmediato.  Su hija Gemma pesó 8.5 libras y nació sana.


Este artículo se basa en información tomada de Vatican News, Catholic News Agency y Aciprensa.