Por Carroll Rios de Rodríguez | [email protected] 

Un talentoso artista de graffiti de 23 años, conocido como Fost, pintó a la Virgen de Guadalupe con máscara de luchadora en la fachada de la ex sede de la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala (CICIG). El mural busca agradecer a la CICIG su lucha por el pueblo. Según Fost, su retrato muestra una Virgen «comprometida con salvaguardar la lucha anticorrupción».

No cabe duda de que la Virgen María es luchadora. Históricamente, la retratan como reina y guerrera, como la mujer que derrotó al demonio. En el Magnificat, una oración que la Virgen dirigió a Dios cuando visitó a su prima Isabel, ella dice: «Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes». Ella es el brazo, o el instrumento, del Señor. Cuando rezamos las letanías lauretanas, decimos que ella es «Arca de la Alianza».  María representa la nueva alianza, porque Dios Hijo Jesucristo vino al mundo gracias a su «fiat».

No obstante, ofende ver a la Virgen María, incluso a la Virgen de Guadalupe, como una enmascarada luchadora, siguiendo la tradición mexicana. Dicen los que saben de luchas que las máscaras verdes son menos aterradoras o sanguinarias que las rojas o negras, pero da igual. Se llama lucha libre porque es de estilo «libre», y a veces es una farsa, una coreografía montada para entretener al público espectador. La Virgen jamás jaló del pelo o abofeteó a otra persona. Jamás vio a otro con odio, ni tiró patadas voladoras, ni se pavoneó tras su victoria con exceso de soberbia. Sus armas de lucha son completamente distintas: la sabiduría, el amor, la justicia, la compasión y la misericordia, todas cualidades rara vez exhibidas en los combates de lucha libre. 

Ofende ver a la Virgen María retratada cual Ché Guevara, endosando ideologías izquierdistas. Ella no hubiera empuñado una bandera revolucionaria, ni francesa, ni americana, ni bolivariana, ni indigenista, ni ciciguiana. De hecho, la Virgen María ayudó a propiciar la caída del comunismo en Europa. Muchos de los actores importantes en esa época histórica le tenían particular devoción, incluyendo a san Juan Pablo II, quien en 1982 puso en la corona de la imagen de la Virgen de Fátima la bala con que intentaron asesinarlo. Lech Walesa fue electo presidente de la Polonia liberada, en el día de la Inmaculada Concepción de María. En esa misma fecha, al año siguiente, se anunció el fin de la Unión Soviética. El día de la Virgen de Guadalupe, se renunció al tratado que creó la U.R.S.S. Y Rusia se convirtió en un estado independiente el 1 de enero de 1992, en la Solemnidad de María, la Madre de Dios. Esta evidencia es contraria a la suposición que Nuestra Señora aplaudiría la implantación del comunismo en tierras latinoamericanas, o el uso de la violencia para hacer la revolución marxista-leninista.

Ofende también ver al Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, celebrar esta imagen de la Virgen, como luchadora de lucha libre, de la misma forma que apoyó en su momento la procesión de la santa vulva, la cual es, innegablemente, una burla vulgar y agresiva de la Virgen María.

Al final, mientras cuente con permiso de los dueños de la pared, Fost es libre de pintarla y expresarse artísticamente. Quienes nos sentimos ofendidos también debemos dar razón de nuestra reacción, haciendo uso de la misma libertad de expresión. Los activistas provocadores nos obligan a explicar a nuestros hijos, vecinos y amigos los motivos de nuestra ofensa.


Foto: Publinews.

© 2018 Instituto Fe y Libertad Guatemala, Guatemala 01010