Por León Gómez Rivas | [email protected]

Una versión más larga de este artículo fue publicada en la revista Procesos de Mercado XV-2 (2018), págs. 455-458.

Como contrapunto al anterior comentario bibliográfico que compartía con Uds. (sobre un reciente libro del profesor Martin Rhonheimer), escribiré ahora unas líneas en torno a La Iglesia y el Liberalismo. ¿Es compatible la enseñanza social católica con la Escuela Austriaca?, de Christopher A. Ferrara (Última Línea, Málaga, 2017). Se trata en primer lugar de dos ensayos en un mismo ejemplar. Van por delante las 440 páginas de (lo que imagino debe ser, aunque no se indica) la traducción al castellano de The Church and the Libertarian: A Defense of the Catholic Church’s Teaching on Man, Economy, and State, publicado por Ferrara en 2010. A lo que se añaden otras 120 páginas del Apéndice a la Edición Hispana: la Iglesia, el liberalismo y la Escuela de Salamanca, escrito por Daniel Martín Arribas, autor además del «Comentario del texto y apoyo a la traducción».

Ambos textos comparten una postura, a mi juicio, demasiado crispada en torno a los dos argumentos que entiendo quieren defender: mostrar la posición antropológica de la Escuela Austriaca de Economía (EAE) como incompatible con el ethos cristiano (por un lado), y presentar la contradicción de la conocida Escuela de Salamanca con esa lectura que, desde el liberalismo, postulan (también —pero no solo ellos—) los seguidores de Mises y Hayek. El dibujo de la portada es un buen botón de muestra: dos frailes en primera plana; uno con un saco lleno de monedas y el otro con un medallón en forma de dólar [$] colgado del cuello. Al fondo, la estatua de la libertad y el Cristo del Corcovado se juntan en una especie de abrazo.

Christopher Ferrara es un intelectual bien conocido en los EE.UU. Columnista habitual, fundador de la Asociación Americana de Abogados Católicos, y autor de más libros. No quiero detenerme en una descripción que suele aparecer junto a su nombre: la de un católico tradicionalista. Procuro respetar la libertad de los creyentes, para acomodar su vida religiosa y creencias en el entorno que consideren más adecuado: así, la Tradición es uno de los fundamentos teológicos más importantes de la religión cristiana. Aunque esta palabra en algunas ocasiones se utiliza con cierto aire despectivo —que no comparto— en nuestra sociedad secularizada. También ocurre que hay católicos menos dispuestos a aceptar los cambios que necesariamente ocurren con el paso del tiempo, o sencillamente no admiten opiniones distintas de las suyas; y lo expresan con una acritud que personalmente tampoco suscribo.

Sería demasiado prolijo (e inútil) tratar de resumirles su contenido, confrontando aquellos puntos —son muchos— que me parecen incorrectos; pero vamos a ensayarlo rápidamente. Consta de cuatro partes: (1) una descripción del «movimiento austrolibertario» diría que breve y muy simplista; (2) el extenso alegato «austrolibertarismo contra Ecclesiam», que podríamos identificar grosso modo con el conocido libro El liberalismo es pecado: una obsesión por considerar inmoral cualquier defensa de la libertad en el orden político y económico; (3) un empeño por fundamentar estas opiniones (que son respetables, pero también pueden ser discutidas) en el Magisterio de la Iglesia Católica. A lo que añadiremos un cuarto apartado, que corresponde al texto de Daniel Marín: «La Iglesia, el liberalismo y la Escuela de Salamanca». Su objetivo sería desarrollar una idea ya expresada por Ferrara en el capítulo 10.2 «El abuso de los escolásticos tardíos». Se trata de mostrar una lectura de los maestros salmantinos completamente opuesta a la que expresaron Marjorie Grice-Hutchinson o Joseph Schumpeter, y que ha concitado un enorme consenso académico: porque, efectivamente nuestros doctores intuyeron los principios básicos de un orden social libre, a partir de su comprensión teológico-moral de la libertad humana.

Verdaderamente, no puedo recomendar la lectura del libro reseñado: pienso que no gustará a los simpatizantes de la Escuela Austriaca, por la manifiesta hostilidad que rezuma; tampoco a los cristianos/católicos que compartan un enfoque liberal (no necesariamente austriaco) de la economía. Por el contrario, creo que es una lectura reconfortante (aunque inane en lo académico) para los enemigos de la fe y la libertad; incluyendo aquí a toda esa corriente de «cristianos por el socialismo» que tanto peso han tenido en muchos entornos clericales. La verdad, me sorprende que personas con una buena intención que no discuto, como es el caso de C. Ferrara, acaben orientando a sus lectores hacia posturas político-económicas contrarias a los ideales religiosos que estoy seguro él mantiene en su vida personal.

Por eso me acordaba de la reciente obra que les menciono al principio: Libertad económica, capitalismo y ética cristiana (Ensayos para un encuentro entre economía de mercado y pensamiento cristiano), de Martin Rhonheimer. Allí creo que sí van a encontrar las respuestas adecuadas sobre una supuesta incompatibilidad entre «la enseñanza social católica y la Escuela Austriaca». De este libro sí que les recomiendo su lectura.


León Gómez Rivas es catedrático de Ética y Pensamiento Económico, Universidad Europea de Madrid

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