Individualismo y liberalismo

Por Christa Walters | [email protected] 

Existe una idea preconcebida de que el liberalismo es una ideología que se basa completamente en el individuo y, erróneamente, ese  individuo es egoísta y materialista. También hay confusión al creer que las personas que se denominan liberales no tienen preocupación alguna por la comunidad o la sociedad en general. Estas son grandes equivocaciones que desvirtúan ideas con una tradición tan amplia y valiosa. 

Hay que aclarar que el liberalismo, históricamente, sí tiene un enfoque de individualismo metodológico, pero no en que el individuo sea egoísta o separado de su comunidad. Sería absurdo decir lo contrario pues, la mayoría de los liberales del siglo XVIII y XIX consideraban la libertad (pilar básico del liberalismo) imposible si no se daba en comunidad o si no era ampliamente gozada por las personas alrededor de uno mismo. 

Las posturas de Adam Smith, Alexis de Tocqueville, John Stuart Mill y Herbert Spencer nos muestran la heterogeneidad que existe dentro de las concepciones liberales de individualismo. 

Durante la segunda mitad del siglo XIX, surgió el Adam Smith problem o «problema de Adam Smith» entre académicos alemanes que comparaban las aparentes contradicciones sobre la concepción de la naturaleza humana en los escritos de Smith. En la obra Teoría de los sentimientos morales , Smith explicó cómo las personas piensan que un acto es correcto o incorrecto, pero también por qué hacen lo que hacen. Sugiere un individuo con conciencia moral. Mientras que muchos ven en La riqueza de la naciones a un Smith que propiciaba el capitalismo amoral y que los individuos solamente cooperan por su propio interés y bienestar. Esa supuesta inconsistencia en Smith nos da luces de las mismas contradicciones que algunos ven en el individualismo liberal. Smith no se estaba contradiciendo a él mismo, sino que trataba de explicar que nosotros juzgamos la moralidad de otros y luego nos juzgamos a nosotros mismos. Nos ponemos en la posición del otro y por medio de la empatía compartimos las alegrías, sufrimientos, orgullo o afección desde la cual juzgamos las acciones. El centro de todo ello es el individuo, pero Smith nos muestra que es totalmente alejado del egoísmo.

Ahora bien, en lo político, Tocqueville y Mill contrastan en cuanto a sus ideas del individualismo. Mill ponía el individualismo como roca central de la libertad. El individuo debía siempre sobreponerse ante la amenaza de interferencia estatal. Mientras que Tocqueville, que no era contrario a resaltar la independencia de cada individuo, no creía que la piedra angular de la libertad fuera el individualismo. Para él el individualismo era un sentimiento de las sociedades democráticas; un sentimiento que se refuerza cada día a través del materialismo exacerbado que solo creaba envidia y paraba convirtiéndose en un sentimiento de igualdad. 

Lo que sí compartían ambos autores era el temor de la tiranía de la mayoría. Tocqueville fue el primer autor en resaltarlo en 1831 y con ello explicó que la regla de la mayoría en democracia absorbe al individuo y este se vuelve incapaz de crear su propia opinión, solamente sigue lo que la mayoría diga. Esto aterraba también a Mill ya que consideraba que las masas no tratan de hacer a todos iguales, sino que hacen cada vez más débil e impotente al individuo ante una sociedad que se engrandece y cobra vida propia. 

Por otro lado, Herbert Spencer, también considerado como un liberal conservador y parte de la corriente evolucionista explicó el individualismo a través del organicismo. Esto se refiere a una visión de la sociedad como un todo, como un organismo con partes que tienen funciones específicas. Esta visión muchas veces se ve como contraria al individuo, pero para Spencer era la especialización en cada parte del organismo que generaba autonomía a cada individuo, similar a la cooperación social de Smith. Todo esto bajo una consciencia de que el individuo es parte de una comunidad y que su trabajo aporta a ella, pero no al crecimiento estatal.

Todas las ideologías son heterogéneas y han cambiado a lo largo del tiempo. Es fácil de comprender si las vemos como árboles con distintas ramas. La base de las ideologías está en el tronco del árbol, pero puede tener algunas variaciones o subcategorías que serían las ramas. El liberalismo, como otras ideologías, es amplio. Por ello vemos que dentro de los pilares básicos está la libertad, derechos individuales y el imperio de la ley. Sin embargo, distintos autores tienen distintas concepciones de ese individualismo que no necesariamente es egoísta e inhumano. 


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.  El Instituto Fe y Libertad abre este espacio para dialogar e impulsar el florecimiento humano promoviendo la libertad individual y los principios judeocristianos.

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