Igualdad de oportunidades y libertad

Por Christa Walters | [email protected] 

¿Se han dado cuenta que cada vez que un político da un discurso, durante su campaña, podemos encontrar la frase «igualdad de oportunidades»? Yo lo he escuchado siempre y este año, que ha estado repleto de campañas electorales, no solo en Guatemala, sino en toda Latinoamérica, lo he escuchado muchísimo. Es el típico discurso de que, si existe igualdad de oportunidades para todos, nos irá mejor como país, pero, ¿qué significa que todos tengamos las mismas oportunidades? ¿Cómo llegamos a eso? 

Después de mucha reflexión me di cuenta de que cuando hablamos de igualdad de oportunidades en realidad estamos hablando de libertad. Usamos una frase más compuesta para referirnos a la libertad que todos deberíamos tener para escoger qué camino tomar en la vida y aprovechar esa «oportunidad» de hacerlo sin trabas u obstáculos. 

Llegué a esta  conclusión por varias razones. La primera tiene que ver con cómo se entiende libertad; segundo, por cómo el desarrollo, explicado por autores como Amartya Sen, se logra a través de esas supuestas oportunidades iguales para todos; y tercero, analizando el papel del Estado y la sociedad que permiten que se goce de libertad. 

En la actualidad, podemos distinguir entre la libertad positiva y la libertad negativa, como lo expuso Isaiah Berlin. La libertad positiva se refiere a la capacidad de autodominio propio por lo tanto sugiere un individuo dividido y contrapuesto a sí mismo. Por otro lado, la libertad negativa es la ausencia de interferencia; los individuos son libres en la medida que ningún otro ser humano interfiere en sus actividades. Existe otra concepción de libertad, la libertad republicana de Philip Pettit, que tiene una dimensión tanto negativa como positiva. Esta libertad como no dominación supone la ausencia segura de dominio arbitrario de otros. ¿Qué tiene que ver esto con igualdad de oportunidades?

Si entendemos la libertad como una mezcla entre su concepción negativa y positiva vemos que si la garantizamos para todos estaríamos en un plano de igualdad. Si nadie más puede ejercer un dominio arbitrario sobre otro y existe reciprocidad entre los individuos y comunidades se establece una oportunidad idéntica para todos de determinar qué camino quieren tomar en la vida siempre y cuando se respete la libertad de los demás de hacer lo mismo al no interferir arbitrariamente sobre otros. 

La frase «igualdad de oportunidades» también conlleva una carga de buscar mejorar y dignificar la vida de los individuos. Por eso considero que la concepción de Amartya Sen de desarrollo, que tiene como piedra angular la libertad, explica mi postura. Para Sen, el desarrollo se funda en la idea del aumento de la riqueza humana en lugar de la riqueza de la economía en la que viven las personas. Por lo tanto, incluye los conceptos de libertad, justicia, capacidades y agencia para explicar que el desarrollo es el proceso en el cual se amplían las opciones de las personas, se mejoran las capacidades humanas. Esto se refiere a las diferentes cosas que los individuos pueden hacer o ser en la vida, así como las libertades para vivir vidas largas, saludables, con acceso a la educación y a participar en su comunidad y en las decisiones que los afecten.

Por esto, la libertad es el principal objeto y medio para el desarrollo de los individuos. Para lograrlo debemos preparar un terreno que sea adecuado para la libertad. Eso es posible en la medida que volteemos a ver primero a nuestra organización estatal. No buscando que resuelva esta falta de oportunidades proveyendo un sinfín de cosas, sino dándole el papel mínimo de garante de derechos y libertades que como ciudadanos vigilamos de manera perenne. Nuestros Estados y cada gobierno deben trabajar por sentar las bases para que cada uno de nosotros pueda ser libre, dándonos la misma oportunidad a todos de salir adelante y vivir como prefiramos. Esto es posible si se limita la concentración del poder, si se quitan los privilegios para unos, si la ley se aplica a todos por igual, si se construyen instituciones fuertes que incentiven la inclusión en vez de la extracción a través de la corrupción de unos cuantos. 

Así que la próxima vez que escuchen hablar de igualdad de oportunidades, pueda ser que en el fondo lo que en realidad estamos pidiendo es libertad para poder vivir una vida digna.