¡Gracias, Michael Novak!

Por Carroll Ríos de Rodríguez | [email protected]

El 17 de febrero falleció el autor, teólogo y profesor Michael Novak (1933-2017). Fue un gentil caballero cuya trayectoria intelectual me sirvió de modelo.

Poco tiempo después, estudié a fondo su libro El espíritu del capitalismo democrático (1982) bajo la dirección de Jean Kirkpatrick. En 1993, nuestros caminos se cruzaron en Guatemala, cuando la Universidad Francisco Marroquín le otorgó un doctorado honoris causa. Lo volví a escuchar en el verano del 2012, cuando el Padre Robert Sirico le hizo una entrevista con ocasión de una semana de conferencias organizada por el Instituto Acton. Recomiendo ver el video, porque allí narra su conversión del socialismo a la filosofía de la libertad, recuerda su conversación con Gustavo Gutiérrez, padre de la teología de la liberación, y comparte detalles sobre su amistad con el Papa Juan Pablo II. Mi memoria falla.

En algún momento entre 1986 y 1987, unos estudiantes miembros de la pequeña agrupación Libertarians at Dartmouth, invitamos a Michael Novak a Dartmouth College. Él ya había sido embajador ante las Naciones Unidas y gozaba de renombre. No teníamos el apoyo de la universidad; tampoco teníamos fondos o experiencia. Además, discutíamos si convenía a un grupo libertario auspiciar la visita de un conservador y católico. Mis colegas no compartían mi temor por el impacto de la teología de la liberación en Guatemala y Nicaragua. A través del movimiento santuario, había llegado a nuestro campus un guerrillero guatemalteco (“Felipe”) que abogó por una sangrienta revolución marxista-leninista. Por eso, en lo personal yo tenía necesidad de escuchar a Novak. En 1982, The Atlantic publicó su artículo “Porqué América Latina es pobre”, y recién había salido su libro en respuesta a la teología de la liberación, ¿En verdad liberará? (1986). Michael Novak nos sorprendió aceptando la invitación y dictó su conferencia. Quizás él olvidó su paso por New Hampshire, pero a nosotros nos marcó. Novak entabló un diálogo respetuoso con un público antagónico. ¡Cómo no querer imitar a un caballero de tan evidente calidad humana!

En 2011, me honró profundamente recibir una invitación para escribir un capítulo de un libro en homenaje a Michael Novak, que saldría con ocasión de su 80 cumpleaños. Me pidieron analizar el impacto en América Latina de ¿En verdad liberará?. El libro-tributo, Theologian and Philosopher of Liberty, editado por Samuel Gregg, vio la luz en el 2014. En el capítulo final de ese libro, Novak recuerda que cuando él escribió ¿En verdad liberará?,  las versiones marxistas de la teología de la liberación eran “vigorosas, jactanciosas, agresivas y arrogantes.” Así fue, y su respuesta fue tan elegante como valiente.

Finalmente, me alegré cuando Michael Novak y sus coautores Paul Adams y Elizabeth Shaw me pidieron que redactara un endoso de su libro Justicia social, no es lo que crees que es (2015). Característicamente, esa obra tiene un cometido sopresivo, porque el término justicia social ha sido cooptado por los socialistas. Es poco sabido que originalmente el concepto, acuñado por el sacerdote conservador Luigi Taparelli D’Azeglio (1793-1862), se refería a las organizaciones sociales locales, incluyendo a la familia, y no al intervencionismo o paternalismo estatal.

Recomiendo a los lectores revisitar la abundante obra de Michael Novak. Dicho autor no recibió en vida suficientes reconocimientos por su lucha a favor América Latina y el combate a la pobreza. Detectó, según el título de otro libro suyo, el hambre universal tanto por la libertad como por lo trascendente, y se empeñó por comunicar a la humanidad su esperanzadora visión de la sociedad libre y humana. Yo agradezco cada cruce de caminos con Michael Novak, y todo lo que me enseñó.