Documento final del Sínodo Amazónico: 5 cuestiones

Por Carroll Rios de Rodríguez | [email protected] 

El sínodo amazónico llegó a su fin. El sábado 26 de octubre se aprobó el documento final que consta de 120 puntos organizados en cinco capítulos. El sínodo subrayó temas que deben estudiarse a fondo, incluyendo ideas contradictorias. Pero las declaraciones emanadas de un proceso sinodal no pasan automáticamente a formar parte de las enseñanzas de la Iglesia. El Papa Francisco recibe los resultados de una conversación abierta, y él tiene la última palabra. En este artículo resaltamos cinco tópicos que destacan del documento final.

1. La «teología india»:  Según el capítulo III, los católicos debemos emprender «nuevos caminos de conversión cultural». Debemos escuchar a los pueblos originarios, aprender de sus tradiciones y creencias y respetar sus «derechos a la libre determinación». El punto 54 sugiere que existe una «teología india» que enriquece «el encuentro intercultural» con sus «mitos, narrativa, ritos, canciones, danza y expresiones espirituales».  El punto 117 explica que hay 23 ritos diferentes en la Iglesia católica y propone la posibilidad de desarrollar un «rito para los pueblos originarios».

Algunos pasajes parecen lamentar el impacto de la cultura occidental en las culturas nativas, y por eso algunos fieles temen que la teología india sea incompatible con la fe católica. Usualmente, por inculturación se entiende que el Evangelio cristiano se presenta de una forma adaptada a culturas no-cristianas, con el propósito de exponerlas a la Revelación. Las canciones en una misa celebrada en Japón son distintas de las que se emplean en una isla caribeña, pero el Sacramento Eucarístico y la liturgia no varían. 

Ilustra el dilema la sustracción de las estatuas (o ídolos) de Pachamama de la Iglesia Santa María de Traspontina el pasado 21 de octubre. Si estas estatuas son una manifestación artística vacía de simbolismos, entonces son inofensivas; si son ídolos paganos a los cuales se rinde culto, colocarlas en un altar católico viola el primer mandamiento. Ciertos elementos de la cultura originaria no se pueden compatibilizar con las prácticas católicas: la idolatría, el espiritismo, el infanticidio, el incesto, y la poligamia son ejemplos claros. Desde Brasil, escuchamos además que la figura primitivista de una mujer embarazada no es ampliamente conocida en el país, ni guarda semejanza con representaciones de la Virgen María en la región. Además, dicen que arriba del 64% de la población brasileña se autodenomina católica y organizan su vida religiosa en torno a parroquias tradicionales atendidas por sacerdotes. 

2. La conversión ecológica: El documento final considera que una conversión ecológica integral pasa por renunciar al «falso brillo» de la cultura urbana, o la civilización occidental, que ha herido, violentado y deformado la naturaleza amazónica. Idealiza la sabiduría ecológica de los pueblos nativos: para ellos, el «buen vivir» es una coexistencia armoniosa con «la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo (así, en minúsculas), ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, donde no hay excluyentes ni excluidos…». (p.9) El lenguaje medioambiental es similar al empleado por ONGs ambientalistas, por la Organización de Naciones Unidas y por teólogos de la liberación: nuestra «casa común» exige escuchar «el clamor de la tierra» y «el clamor de los pobres». El «desarrollo sostenible» evita la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global.  Presumiblemente, la solución pasa por hacer a los católicos más ecológicamente conscientes y por organizar a la gente (en un Observatorio Socio Pastoral Amazónico) para que luchen juntos «en la defesa de la vida» (p. 84, 85).

3. La mujer en la Iglesia: Se plantea el deseo de «ampliar los espacios» para la participación de la mujer en la Iglesia. El documento reconoce el rol que juega la mujer en su calidad de madre, educadora y transmisora del Evangelio. El controversial punto 103 expresa que «se solicitó el diaconado permanente para la mujer». ¿Es éste un primer paso para discutir la posibilidad de ordenar mujeres sacerdotes? La mayoría de los observadores opinan que no es una posibilidad dentro de la Iglesia católica, y esperan que el Papa Francisco emita un comunicado claro al respecto.

4. Hombres casados que administran los sacramentos: También es controversial la idea que un miembro de la comunidad, que sea responsable y presumiblemente ya mayor, pueda ser ordenado y encargado de administrar los sacramentos. Esta figura es distinta de la de los sacerdotes anglicanos (casados) que se han convertido al catolicismo. Se entiende que es una medida extrema para ubicaciones donde no hay sacerdotes.

5. La sinodalidad: Este sínodo es distinto de otros sínodos que se han realizado durante el pontificado de Francisco por varias razones. Primero, fue diseñado y llevado a cabo, no desde Roma, sino por una organización que se llama la Red Eclesial Panamazónica (Repam), que goza del respaldo de la Conferencia Episcopal Latinoamericano (CELAM). La asistencia al sínodo fue distinta: no abarcó a la Iglesia universal, sino a las autoridades de la región. El sínodo además propone la renovación de una dinámica sinodal para las distintas regiones del mundo con el fin de estrechar lazos y también de trabajar en la solución de problemas comunes.


Foto: Aciprensa.

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