«Cuarentena» en cuaresma

Por Carroll Rios de Rodríguez | crios@feylibertad.org 

El Coronavirus o COVID-19 ha cambiado muchos planes en muy pocas horas. Es algo desconcertante y novedoso. Abruma la información sobre el virus: es abundante, por un lado, e insuficiente, por el otro. Parece que los noticieros no tienen nada más que reportar, pero por mucho que intentan comunicar calma, escuchar las últimas noticias nos genera angustia. Claramente, la obsesión y preocupación colectiva supera con creces a la que experimentamos con ocasión de la  pandemia anterior, que fue en el 2009, con ocasión de la influenza A (H1N1). Gobierno tras gobierno pide a sus ciudadanos permanecer en sus casas, para evitar que más personas se contagien de la enfermedad. Los niños no irán al colegio y algunos adultos trabajarán desde el hogar; nos esforzamos por prepararnos en familia para vivir acorde a las estrictas disposiciones. 

El hecho que los 21 días de aislamiento (en el caso de Guatemala) cayeran en tiempo de cuaresma nos permite darle un enfoque positivo a este forzivoluntario encierro. Mirémoslo como una mortificación, de esas que no elegimos, sino que nos llegan sin anuncio y nos exigen una reacción cristiana. La palabra cuaresma, como la palabra cuarentena, derivan de cuarenta. Anualmente, hacemos oración y penitencia durante cuarenta días y cuarenta noches en preparación de la Pascua; recordamos así los cuarenta días y cuarenta noches durante los cuales peregrinó Elías y el tiempo que pasó Jesús en el desierto. También nos hace recordar los cuarenta años que pasó el pueblo judío en el desierto antes de entrar a la tierra prometida.1

En el Pentateuco y en otras partes de la Biblia leemos que hace miles de años ya se practicaba el aislamiento de personas con enfermedades contagiosas, como la lepra.  Los historiadores afirman que fue en 1468 cuando Venecia, un polo comercial dinámico y próspero, formalizó la práctica. Después de haber sufrido varias veces por la infestación de trágicas enfermedades, requirieron a los barcos aguardar treinta días, y posteriormente cuarenta días, en la isla de Lazareto Nuevo, donde se desinfectaba los productos importados con «con vinagre, agua hirviendo y hierbas humeantes» y se revisaba la salud de las tripulaciones. Años antes, habían establecido en la isla de Lazareto Viejo «el primer hospital de aislamiento en la historia».2

Nuestro aislamiento no tiene que ser el infierno que atravesaron los enfermos terminales desterrados a Lazareto Viejo. Como hacemos cada año cuando llega la cuaresma, podemos empeñarnos por sacar provecho a estos días. Un bajón en el acelerado ritmo de la vida suele facilitar la reflexión, la conversión, la lucha espiritual y el crecimiento personal.  En las redes sociales circulan consejos sobre cómo lograr este crecimiento en las próximas semanas, como este, por ejemplo. En esa línea, van estas ideas, que no son  originales, pero sí sensatas y constructivas:

  1. Aprovechemos el tiempo. Para sacarle el jugo a las horas, conviene hacer un horario y apegarse a él.  Conviene incluir en el horario tiempo de trabajo, de ejercicio y de ocio.
  2. Disfrutemos nuestro tiempo con Dios. Estos días son perfectos para restablecer un trato amoroso, regular y confiado con Dios. Son días en los que podemos rezar con pausa, hacer lecturas espirituales y tener muchos detalles de cariño con Él. Luchemos por tener presencia de Dios a lo largo del día, aún y cuando no podamos ir a servicios religiosos.
  3. Seamos sal y luz en el hogar. Hagamos agradable a los demás miembros de la familia este tiempo. Extendamos la sobremesa, juguemos, caminemos, conversemos y pasemos ratos alegres y memorables.
  4. Ahora es cuando nos podemos sentar a leer esas lecturas que tenemos pendientes: busquemos esos textos que pospusimos porque les tenemos que meter un poco de cabeza, porque los queremos poder desmenuzar…En el sitio del Instituto Fe y Libertad podrá encontrar artículos largos y cortos, para distintos gustos, así como podcasts sobre temas variados, ideales para los días venideros.  

Como escribió el primer ministro inglés, Benjamín Disraeli (1804-1881), «nutre tu mente con grandes pensamientos. Creer en lo heroico hace héroes».


  1.  Regine du Charlat, «¿Cómo vivir la cuaresma?», Catholic.net,  sin fecha, recuperado de https://es.catholic.net/op/articulos/46426/cat/420/como-vivir-la-cuaresma.html
  2.  Dalia Ventura, «Coronavirus: de dónde viene la antigua tradición de la “cuarentena” que seguimos adoptando ante males sin remedio», BBC News, 9 de febrero 2020, recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-51375840.