Dinero y felicidad: El caso claro e integral para el crecimiento

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Una reseña de Stubborn Attachments por Tyler Cowen (Stripe Press, 2018), este libro fue traducido al español y publicado por la Editorial Fe y Libertad con el título El imperativo moral del crecimiento económico. La reseña en inglés escrita por Gonzalo Schwarz.

Traducción al español por Cristina Tott para el Instituto Fe y Libertad

Publicado originalmente el 25 de enero de 2019 en el Archbridge Institute


Las redes sociales nos han empujado a intentar resumir todo lo que pensamos y sentimos en menos de 140 caracteres. En Stubborn Attachments (El imperativo moral del crecimiento económico, título de la traducción al español publicada por el Instituto Fe y Libertad) Tyler Cowen logró un tuit metafórico, respondiendo a algunas de las cuestiones más complejas de la filosofía, la política y la economía en menos de 140 páginas.

El mensaje principal del libro es sencillo: si queremos florecer, hay que hacer lo mejor posible para la mayor cantidad de personas y crear una sociedad más pluralista. Uno de los pilares más importantes de una sociedad así es tener un gran apego al crecimiento económico (según el concepto Wealth Plus de Cowen).

Cowen define el Wealth Plus como «la cantidad total de valor producida durante un determinado periodo de tiempo. Esto incluye las mediciones tradicionales de valor económico que se encuentran en las estadísticas del PIB, y también mediciones de tiempo de ocio, producción doméstica y comodidades ambientales, las cuales se resumen en una medición relevante de la riqueza».

A lo largo del libro esta definición va acompañada de otras nobles preocupaciones, como la defensa de un marco moral de sentido común y una visión a largo plazo encapsulada en una profunda preocupación por el futuro lejano. Cowen argumenta que estas son las claves para maximizar el potencial humano y el más sólido florecimiento humano posible.

Otro punto importante a debatir es una postura normativa muy necesaria en la economía y la empresa. Cowen afirma en Principle of Growth Plus Rights que «los derechos humanos inviolables, cuando correspondan, deberían limitar la búsqueda de un mayor crecimiento económico». Además, estos derechos deben interpretarse como «duros y bastante cercanos a la importancia absoluta si quieren sobrevivir como algo relevante», lo que no es poco, dada la preponderancia actual de los derechos positivos al no ser acompañados de responsabilidad.

Una de las defensas más fuertes del crecimiento económico se da cuando Cowen describe su importancia histórica:

La verdad es que el crecimiento económico es el único camino permanente para salir de la miseria. El crecimiento económico es la forma a través de la cual el mundo occidental salió de la pobreza del año 1000 d.C. o del 5000 a.C. Es la forma en que gran parte de Asia oriental se volvió notablemente próspera. Es así como nuestro nivel de vida mejorará en el futuro. Al igual que el presente parece extraordinario desde el punto de vista del pasado, el futuro, al menos si el crecimiento continúa, ofrecerá avances comparables, incluyendo, tal vez, una mayor esperanza de vida, curas para enfermedades debilitantes y mejoras cognitivas.

Dado que el florecimiento humano es tan personal y las preferencias individuales son tan heterogéneas, no existe un único camino seguro hacia la prosperidad. Sin embargo, Cowen no dice que la gente se levante cada día y diga «quiero más crecimiento económico».  Al despertarse podría decir «quiero que este día sea mejor que el anterior, quiero tener una vida más significativa y mejores oportunidades para mí y mi familia». En esencia, la vida es una búsqueda constante de más prosperidad. Y el punto más amplio que plantea Cowen es que nadie puede aspirar a prosperar, (o al menos es mucho más difícil hacerlo) si el crecimiento económico no sostiene a la sociedad en la que está viviendo.

En nuestro entorno sociopolítico actual, de creciente tribalismo y política de la identidad, tanto de la izquierda como de la derecha, el libro de Cowen ofrece una refrescante defensa al pluralismo como una intuición moral fundamental y recuerda con acierto a los lectores que el objetivo último del crecimiento y del ser humano en general, es ser feliz. Aunque la felicidad es un objetivo noble, lo que debería ser importante es la búsqueda de la felicidad y del sentido. En sus propias palabras:

Lo bueno de una vida humana individual no puede reducirse a un solo valor. No todo es sobre la belleza, ni todo es sobre la justicia, ni todo es sobre la felicidad. Las teorías pluralistas son más plausibles, ya que postulan una variedad de valores relevantes que incluyen el bienestar humano, la justicia, la equidad, la belleza, el apogeo artístico de los logros humanos, la cualidad de la misericordia y los muchos tipos de felicidad diferentes y, de hecho, a veces contrastantes. ¡La vida es complicada!

En un momento dado, Cowen se refiere a cómo Adam Smith aborda los temas sobre la división del trabajo y de la importancia de la amplitud del mercado. Como anécdota personal, al haber estudiado Economía en un país en desarrollo, puedo dar fe de esta lección ofrecida en el libro. Como estudiante de pregrado de economía en Bolivia, solo podía aspirar a un número muy limitado de puestos de trabajo. O bien como economista en el banco central, o como profesor universitario, o como investigador en un tanque de pensamiento dirigido por el gobierno. Al terminar mi máster en Estados Unidos y entrar en el mercado laboral allí, las oportunidades eran mucho más numerosas dada la amplitud del mercado, la demanda de economistas en Estados Unidos y su condición de líder en el mercado de economistas. Y esta experiencia no es exclusiva de la economía, sino que se aplica a una amplia gama de profesiones e industrias diferentes que no existirían si no fuera por el impacto que el crecimiento económico ha tenido en Estados Unidos.

Hacia el final del libro Cowen ofrece una lista de recomendaciones, la mayoría de las cuales no mencionaré, pero sí dos de las más relevantes para mí, dado mi perspectiva económica y política:

La política debería preocuparse más por el crecimiento económico, debidamente especificado, y el debate político debería prestar menos atención a otros valores. Y sí, eso significa que tu valor de preferencia también se reduce en importancia. Salvo por los casi absolutos derechos humanos, no debería haber excepciones.

Y

Deberíamos ser más caritativos en general, pero no estamos obligados a regalar toda nuestra riqueza. Sí tenemos la obligación de trabajar duro, ahorrar, invertir y realizar nuestro potencial humano, y deberíamos tomarnos estas obligaciones muy en serio.

Creo que estas recomendaciones serían las que más ayudarían a mejorar la movilidad social ascendente y el florecimiento humano. Cowen insiste en este punto: «Los individuos de hoy son más capaces de forjar su futuro, de elegir a sus amigos, de comunicarse con el mundo exterior y de entrelazar diversos hilos culturales a la hora de construir sus narrativas personales».

Por mi parte, no he necesitado que me convenzan demasiado para sostener que el crecimiento económico es un imperativo moral. Estoy sumamente contento de que Cowen haya desarrollado una defensa tan clara, concisa e inequívoca de un concepto que es constantemente atacado, malinterpretado y subestimado. En última instancia, Cowen afirma que maximizar la riqueza es la forma más segura de alcanzar lo que él llama su visión utópica de «una sociedad que deja florecer al máximo la individualidad, la felicidad y la autonomía». Tiendo a estar de acuerdo.

Gonzalo Schwarz es Presidente y CEO de Archbridge Institute