¿Y si hablamos de teorías e ideologías políticas?

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Por David Orrego

Las opiniones expresadas en este espacio no necesariamente reflejan la postura del Instituto Fe y Libertad y son responsabilidad expresa del autor.


La Revolución Francesa en 1789 pasaría a la historia no solo por el derrocamiento de la Monarquía y la instalación de una nueva República, sino porque heredó a la cultura política mundial dos conceptos que utilizamos como etiquetas políticas desde entonces: izquierda y derecha. 

Aunque los franceses nunca definieron una doctrina política bajo ambas etiquetas, la coincidencia de que los aristócratas se sentaran a la derecha; y en la izquierda aquellos pertenecientes al tercer estado o aquellos que carecían de cualquier privilegio de nacimiento, fue suficiente para entender de qué lado político se quería estar. 

Actualmente el mundo adoptó de manera vaga y tal vez un poco holgazán, la mejor forma de definir una postura política de acuerdo a si somos de derecha o de izquierda. No se discute teoría o ideología política, y esto constituye, sin lugar a duda, el empobrecimiento de las ideas y el criterio político que tantos autores escribieron para acercarse a un orden social mejor. ¿Pero qué diferencia hay entre teoría e ideología política?

La teoría política se escribe a través de un método científico y este, por lo tanto, se aplica a fenómenos sociales que suscitan en un lugar y tiempo específico. Su objeto será diagnosticar normas, prácticas, y entender cómo se organiza la acción política. Tales teóricos buscan explicar razones causales y tendencias que se observan sobre fenómenos sociales. Contrario a una ideología política donde en palabras de Louis Altuhusser, se vuelve un tanto subjetiva y funciona en muchos casos para interpelar a individuos en sus posiciones estructurales dentro de la sociedad (John S. Dryzek, 2006).

En este sentido, en la explicación más básica por el francés Desttut de Tracy, la ideología es la ciencia de las ideas en el sentido de ser conscientes de tales ideas, y partiendo de los postulados de Altuhusser, la ideología se convierte en un medio para enfrentar entre sí la diversidad de teorías políticas que existen y, por consiguiente, utilizar la cultura, lenguaje y la costumbre para hegemonizarla como una verdad para todos. No obstante, la teoría e ideología política no son excluyentes entre sí. 

Al existir una proliferación de teorías políticas, estas pueden ordenarse por categorías ideológicas, identificando así aquellas teorías que se clasifiquen entre conservadoras, autoritarias, liberales, anarquistas, entre otras, aunque tales teorías podrían clasificarse también por enfoque o método. Una vez entendiendo cuáles son aquellas teorías políticas que se defienden y adoctrinan a través de qué ideología, podemos entender sobre qué espectro político creemos trabajar mejor. 

Por otra parte, el hombre constantemente trata de estudiar cómo una sociedad debería ser y qué debería hacer para lograr ese ser. A partir de ese análisis nacen muchas teorías e ideas para lograr el fin y el medio de lo que visionamos de nuestra sociedad política.

En Guatemala existen dos conceptos antagónicos o posturas políticas que han resumido cualquier otra teoría o ideología política que ha existido en la historia política: capitalismo y socialismo.  Ambos débilmente definidos pero que han captado la atención del ciudadano, quien debe decidir entre seguir y defender las ideas de aquellos que prefieren hacerse más ricos sobre el pobre; o estar del lado del pueblo que busca una total igualdad material. 

Ni el capitalismo es una ideología o teoría política, ni el socialismo analiza una igualdad material a partir de una emancipación del pobre sobre el rico. En tal caso, la gente ha decidido que quien sea capitalista será de derecha y todo aquel que sea socialista será de izquierda. Postularse entre uno u otro, sería reducir y menoscabar las ideas y los supuestos teóricos de muchos filósofos y autores que enseñan sobre una diversidad amplia de teorías políticas para entender cómo funciona la sociedad. 

Al respecto, las teorías políticas van definiéndose sobre la época y estados sociales específicos. Desde Aristóteles, Platón, Locke, Hobbes, Rousseau, entre otros, hasta Rawls, Foucault, Habermas, Nozick, Gramsci, entre otros, elucubraron una diversidad de postulados refiriéndose sobre cómo entender ese presente social para escoger el mejor medio para alcanzar el fin sociopolítico deseado. 

Entendiendo las distintas teorías e ideologías políticas que existen, seguramente nadie volvería a utilizar la etiqueta izquierda o derecha, no porque sea políticamente incorrecto, sino porque cada persona podría cruzar de un lado a otro al mismo tiempo si decidiese defender una o dos teorías que pueden enmarcarse en ambos lados. El guatemalteco podría decir que defiende el libre mercado pero que está de acuerdo con un estado protector que intervenga con subsidios o salvaguardas a ciertos productos y no por eso debe ser etiquetado de ser de izquierda y derecha al mismo tiempo. 

Si alguna vez nos hemos enfrentado al dilema de postularnos como de izquierda o derecha porque creemos que ambos destacan ideas aceptables, debemos concluir que no estamos apoyando ninguna teoría o ideología política al respecto. De ahí que el mismo dilema nos oriente a entender que no existe una definición exacta ―dentro de la izquierda y derecha― que pueda solucionar qué postura política defender.

Finalmente, aunque exista una diversidad de teorías e ideologías políticas, no todas logran funcionar correctamente en nuestra sociedad. Unas son muy peligrosas y amenazan a la libertad individual del guatemalteco. Otras, por lo tanto, proliferan dicha libertad con responsabilidad. Empero es necesario leerlas cada una para entender de qué manera nos afectan o aportan al florecimiento humano; no se cree en una teoría porque no se leyó por escepticismo sino porque realmente se leyó con convencimiento. 


Referencia Bibliográfica

John S. Dryzek, B. H. (2006). Political Theory. New York : Oxford University Press.