La paz es el camino

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ㅡSi no, todos perdemosㅡ

Por Marco Arévalo

Publicado originalmente el 25 de febrero de 2022 en Prensa Libre.

Las opiniones expresadas en este espacio no necesariamente reflejan la postura del Instituto Fe y Libertad y son responsabilidad expresa del autor.


La frase de Gandhi, en forma completa dice: «no hay camino para la paz, la paz es el camino». Ahora con la crisis en Ucrania ante la apropiación de Rusia de parte de su territorio en el 2014, pretextando que sus habitantes en su mayoría son rusos, que el territorio fue ruso y sus habitantes rusos merecen protección; es necesario recordar un principio fundamental del derecho internacional, fundado en la igualdad soberana de los Estados, que proclama la prohibición de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, o a cualquier otro medio incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, contra el territorio o la independencia política de un Estado, y en particular la inviolabilidad de sus fronteras. Esto ha sido roto y no es respetado por Rusia y su postura amenazadora se ha visto aumentada. Ojalá los dirigentes de Rusia recuerden la frase de Gandhi y el principio de las Naciones Unidas a la cual pertenecen, pues si el orden internacional se rompe todos perdemos. 

Con las Naciones Unidas el principio emerge en las resoluciones internacionales, así el Acta Final de Helsinki ㅡConferencia sobre Seguridad y la Cooperación en Europaㅡ, establece la inviolabilidad de las fronteras, la integridad territorial de los Estados, la igualdad de derechos y la autodeterminación de los pueblos y la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, armonizando así el principio de integridad territorial con el de la prohibición de la amenaza o al uso de la fuerza y no exactamente con la preservación absoluta del territorio como puede interpretarse. Sostiene ㅡpor elloㅡ que las fronteras podrán ser modificadas, de conformidad con el derecho internacional, por medios pacíficos y por acuerdo. Esto implica la primacía de la persona humana en todo, pues de lo contrario usar la amenaza y la fuerza para imponer sus criterios rompe toda convivencia humana. Urge que cada sociedad y cada uno, se dé cuenta que la violencia y la amenaza no son formas de convivir. Pidamos que el Dios de la paz nos ayude.