Aumentar mi fe a través de la razón

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Por Daniel Behar

Las opiniones expresadas en este espacio no necesariamente reflejan la postura del Instituto Fe y Libertad y son responsabilidad expresa del autor.

Toda persona que reconoce ser cristiana, o seguidor de Cristo, indiscutiblemente debe poseer una virtud esencial: Fe. «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan» (Hebreos 11:6 RV60). La fe es la certeza de lo que se espera, aunque no podamos verlo aún. Siempre se nos ha dicho acerca de tener fe en medio de la adversidad, pero dicho acto es una virtud, ¿cómo desarrollo entonces mi fe en Dios? 

C. S. Lewis aborda este tema desde una perspectiva peculiar, llamándonos a desarrollar esa virtud desde la razón. No mentiré que al principio esto me dejó estupefacto, pero al adentrarme más en su razonamiento, muchas dudas me han sido aclaradas. 

No es la razón lo que me despoja de mi fe: por el contrario, mi fe está basada en la razón. Son mi imaginación y mis emociones. La batalla es entre la fe y la razón por un lado y la imaginación por el otro.

(Lewis, 2006)

Según la RAE, la razón es nuestra capacidad como humanos para relacionar ideas o conceptos para obtener conclusiones. La fe es creer en algo o alguien, en nuestro caso, en Dios. Previo a creer tuvimos que haber escuchado y aceptado las afirmaciones en la Biblia (que para nosotros son verdad), si no no sabríamos nada de Dios ni de las cosas que Él hace. «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17 RV60). Si regreso en el tiempo y me posiciono en cualquier etapa donde estuve en medio de situaciones difíciles, yo creí en lo que Dios podía hacer en mí después de haber escuchado que Él es sanador, proveedor, justo, etc.

Entonces, ¿cómo se desarrolla la fe a través de razonar? Esa es nuestra herramienta para poder conocer más acerca de cualquier tema. Al leer la Biblia, me estoy exponiendo a las afirmaciones de por qué Dios es bueno, por qué me ama, etc. Razonar sobre esas afirmaciones permite que comprendamos lo que Él nos quiere decir junto a sus razones, y nosotros podemos aceptarlo o rechazarlo. Cuando aceptamos lo que la Biblia nos dijo, lo asimilamos y nos apropiamos de ello, se convierte en parte de nuestro conocimiento. Por eso, cuando estamos en medio de una adversidad, recordamos lo que leímos antes acerca de Dios y creemos en lo que Él hará: la certeza de lo que se espera. Tengo fe de que algo pasará porque ya leí sobre lo que Dios puede hacer y es parte de mi conocimiento. Aunque aún no pasa, sé que ya fue hecho antes, por lo que confío en quien hizo la promesa, esperando a que lo vuelva a hacer. La razón me lleva a conocer, aunque pueda no comprenderlo de fondo. Conocer sustenta y afirma mi fe.

Un argumento en contra de lo que profesamos yace en la premisa de que la fe es la ausencia de razonamiento por parte de quien es creyente, aludiendo a la falta de inteligencia que causa no razonar. En cambio, se hace hincapié en el uso de los sentimientos o las emociones para atraer a las masas y hacerlas tropezar en la piedra del teísmo. Para Lewis, alguien cuerdo y cabal es alguien con fe, ya que dicha virtud permite dominar a las emociones y no llevarnos a oscilar de un lado a otro. En medio de las dificultades es donde más razono acerca de quién es Dios, lo que me lleva a actuar con la cabeza en frío. 

Quienes han aceptado la premisa del cristianismo primero debieron haber examinado su contenido. Al analizar dos casos, observamos lo siguiente: por un lado, está Francis Collins, director del Centro Nacional para la Investigación del Genoma Humano, quien es creyente. Por otro lado, está Richard Dawkins, un reconocido biólogo evolutivo que es un constante detractor de la fe cristiana. Ambos estuvieron expuestos al argumento cristiano y sus contraargumentos, ambos razonaron sobre las premisas, pero cada uno aceptó un argumento diferente. Cabe resaltar que los dos se encuentran estudiando la rama de la biología y son profesionales destacados.

Hay un paradigma enorme entre la razón y la fe, donde una no es compatible con la otra. No podemos ignorar el hecho de que todos estamos constantemente razonando, es la causa de las posturas que tomamos y de las cosas que hemos desarrollado hasta hoy. No puedo tener fe en algo que desconozco, y la razón es esa herramienta que fortalece mi fe: mientras más razono sobre la Biblia, más aprendo y conozco. Aunque no comprenda totalmente varias cosas, cada día podemos hacer crecer nuestra fe en Dios admirando Su creación e indagando Su palabra. La razón es nuestra amiga en esta interminable travesía de la fe cristiana.