Venerable Siervo de Dios, José María Arizmendiarrieta: Patrono del emprendimiento español

8 minutos

Por Michael Severance

Publicado originalmente en el Transatlantic Blog del Acton Institute el 29 de junio del 2021

Traducido por Carroll Rios de Rodríguez

Las opiniones expresadas en este espacio no necesariamente reflejan la postura del Instituto Fe y Libertad y son responsabilidad expresa del autor.

José María Arizmendiarrieta fue un sacerdote vasco español cuyo trabajo como fundador de la Universidad de Mondragón y luego de una corporación de cooperativas altamente competitivas, ayudó a españoles empobrecidos a recuperar su dignidad luego de la Guerra Civil de España. El papa Francisco lo declaró un «siervo venerable de Dios» en el 2015, lo cual indica que fue una «persona de virtudes heroicas demostrables»; ello constituye un primer paso en el proceso para convertirse oficialmente en un santo de la Iglesia Católica.

El padre Arizmendiarrieta, o «Arizmendi», de apodo, descubrió su vocación al sacerdocio no mucho después de finalizada la Guerra Civil de España (1936-39). A pesar de haber perdido un ojo en un accidente, durante su juventud, Arizmendi se convirtió en un lector voraz y un observador agudo de la acción humana. Durante la Guerra Civil, trabajó como corresponsal de un periódico en idioma vasco, Eguna, y criticó abiertamente la visión dictatorial de Francisco Franco. Por ende, con la ayuda de los informantes de Franco, en 1937 Arizmendi fue arrestado, encarcelado y llevado al paredón para ser fusilado, en un esfuerzo por las fuerzas nacionales para matar el mensaje matando al mensajero. Arizmendi escapó la ejecución solamente por una casualidad administrativa de último minuto. Pronto después, entró a cursar estudios en el seminario para ser ordenado como sacerdote católico.

Eventualmente, Arizmendi empezó su misión sacerdotal cuando fue asignado como pastor asociado en una parroquia en el pequeño pueblo vasco de Mondragón. Este fue otro momento providencial. Fue en Mondragón que él empezó a observar, una vez más, su entorno. Lo que fue inmediatamente obvio a Arizmendi fue que los aldeanos estaban atrapados en un círculo vicioso de pobreza; tenían acceso únicamente a trabajos pequeños luego de la Guerra Civil, y no podían invertir de forma práctica en su educación ni en la industria. La guerra fue destructiva tanto material como espiritualmente. Arizmendi pensó profundamente sobre cómo romper este ciclo.

Más allá de catequizar a los locales sobre la doctrina social de la Iglesia (como, por ejemplo, sobre la dignidad del trabajo, el llamado vocacional para usar nuestros talentos para servir a otros, el protagonismo del obrero como sujeto, la solidaridad social del lugar de trabajo), Arizmendi tuvo la idea inicial de crear una escuela de formación profesional para enseñar nuevas técnicas y un conjunto de destrezas valiosas para esa época. Empezó trabajando con una fábrica local, vasca, para suministrarle algo de entrenamiento práctico, pero ambas partes eventualmente desistieron de este esfuerzo. Así que Arizmendi empacó su maleta de ideas, y empezó su propio instituto profesional politécnico, ahora conocido como la Universidad de Mondragón. Desde sus orígenes humildes, cuando proveía entrenamiento principalmente a adultos obreros y subempleados del área rural, la universidad creció y ahora ofrece licenciaturas de tiempo completo, maestrías y programas de doctorado en los campos de la ingeniería, las ciencias materiales, los negocios, las comunicaciones, la tecnología y la educación, a miles de estudiantes provenientes de alrededor del mundo. 

Arizmendi quería hacer más que solamente conectar a sus estudiantes con oportunidades de empleo en otros negocios. Quería crear sus propios negocios y contratar a aquellos que él había entrenado desde la politécnica de Mondragón. En el libro de William Foote, «Creando Mondragón», leemos que Arizmendi formó un pequeño grupo de expertos en 1955. Fue entonces que:

seleccionó a cinco jóvenes para empezar la primera compañía y el principio de la Corporación Mondragón. La compañía se llamaba Talleres Ulgor, un acrónimo derivado de los apellidos Usatorre, Larrañaga, Gorroñogoitia, Ormaechea y Ortubay, ahora conocida como «Electrodomésticos Fagor».

Luego, juntamente con los dueños-trabajadores de esta primera aventura cooperativa, Arizmendi dedicó su nueva empresa a la producción de maquinaria industrial menor, y, sobre todo, aparatos electrodomésticos. A lo largo de las siguientes décadas, con capital adicional reinvertido por una economía española que se expandía a lo largo de los años sesentas y setentas, una docena o más de estas cooperativas fueron creadas para formar una robusta Corporación Arizmendi. Entre los emprendimientos nuevos clave en el comercio alimentario, cabe mencionar a la cadena de supermercados Eroski, que aún existe y rinde eficaces resultados (con más de 1,000 tiendas en España y en Francia).

En el transcurso de las siguientes décadas, conforme avanzó la globalización, el portafolio de la Corporación Arizmendi se diversificó y expandió a múltiples sectores nuevos: finanzas, seguros y la industria del conocimiento. Ejemplos incluyen la Unión de Crédito Laboral Kutxa y la compañía de seguros Lagún Aro, y el grupo de pensiones privadas y de protección por discapacidad, Lagún Aro. La corporación luego fundó Mandragón Lingua, que son escuelas de idiomas y de servicios de traducción, y Mondragón Sistemas (automatización, computación industrial y telecomunicaciones) y la fábrica famosa de bicicletas, Orbea.

La Corporación Mondragón se convirtió en un símbolo tan codiciado del éxito que la cooperativa original, Fagor, fue el principal promotor de los equipos deportivos nacionales de España, particularmente en el ciclismo, hasta que se declaró en bancarrota en 2013 por unos asuntos de deuda sin aparente solución. Sin embargo, unos meses después, en 2014, Fagor recibió buenas noticias. No estaba destinada a morir por una enfermedad financiera, pues al año siguiente el grupo CATA de España rescató a Fagor con una adquisición por €42.5 millones. Según las Noticias Catalanas, CATA gastó «€14.5 millones más de lo que había ofrecido una compañía de Algeria, Cevital…y cubrió todas las divisiones de bancarrota de la cooperativa vasca y prometió crear 705 empleos directos, además de asegurar la continuidad de las marcas Fagor, Edesa, Aspes y Splendid», y adicionalmente perpetuó la trayectoria de siete décadas de creación de riqueza y empleos inspirada por la doctrina social de la Iglesia.

No todo ha sido un «Reino de Dios», según los términos de la misión y de la carta de origen de la corporación. No todas las múltiples compañías que forman parte del gigante corporativo han generado siempre ganancias, ni han crecido, como Eroski, y no todos los trabajadores son también dueños. Sin embargo, a pesar de todo, la Corporación Mondragón es la séptima compañía más grande España y el grupo empresarial número uno de la región vasca, con más de 81,000 empleados. Con aproximadamente €25 mil millones en activos totales y €12 mil millones en ganancias, para arrancar, el Venerable Siervo de Dios José María Arizmendiarrieta ciertamente prueba que, con fe, los principios base del magisterio social de la Iglesia literalmente se pagan.

Michael Severance obtuvo su licenciatura en filosofía y letras humanísticas de la Universidad de San Francisco, donde también cursó un programa de grandes libres en el Instituto San Ignacio de la universidad. Luego siguió con sus estudios lingüísticos en Salamanca, España, donde obtuvo un diploma avanzado en Español del Ministerio de Educación de España, antes de obtener su maestría en filosofía e idiomas modernos de la Universidad de Oxford.