Hermanos todos

 La encíclica se centra en la hermandad y la amistad social. 

Por Carroll Rios de Rodríguez

Escribo estas líneas justo antes de que las autoridades del Vaticano emitan la nueva encíclica del papa Francisco, titulada Hermanos Todos. El 3 de octubre, S.S. Francisco celebró una misa en el lugar donde reposa el cuerpo de San Francisco de Assissi (1181-1226). Interesantemente, la tumba del santo italiano no fue descubierta sino hasta en 1818, como 600 años después de su muerte. El papa Francisco pidió a Monseñor Paolo Braida que le entregara los primeros ejemplares de la encíclica, para firmarlos públicamente sobre el altar y delante de los restos del santo de Assissi, en la cripta que data del siglo XIII.

El papa explicó que dicha ceremonia pretendía agradecer a los funcionarios de la secretaría de estado su trabajo en la preparación del documento. Agregó que monseñor Braida «supervigila todo» lo que tiene que ver con sus escritos, y por eso debía estar presente en ese momento. Según el períodico La Stampa, monseñor Braida es, en el Vaticano, algo así como un escritor fantasma, pues coordina a los redactores de los textos y discursos del papa. 

Además, el papa hizo coincidir la publicación de la encíclica con el fin del Jubileo de la Creación, el cual inició el 1 de septiembre, día en que el Vaticano conmemora la jornada de oración por el cuidado de la creación. El papa invita a los cristianos a orar por la tierra, dándole un matiz religioso al Día de la Tierra, que nació bajo una estrella política e internacionalista hace 50 años. 

Escribe José Manuel Vidal, teólogo, sociólogo, vaticanista y director de Religión Digital, que el texto de la nueva encíclica, que fue escrita en español,  «recoge lo más característico del pensamiento social del Papa» y nos «permitirá conocer y entender a fondo a Francisco». Según Vidal, el papa gustaba usar el término amistad social cuando era arzobispo de Buenos Aires, y cuando lo utiliza se refiere a lo que otros rotulan como tolerancia o reconciliación.  Este tema lo ha acompañado durante su labor sacerdotal. 

Por ejemplo, en el Te Deum que celebró en la catedral de Buenos Aires en mayo del 2006, el cardenal Bergoglio contrapuso a la amistad social al «internismo». Describió varias actitudes del «internismo» que considera negativas: el centrarnos en nosotros mismos y olvidarnos del otro; la difamación; la censura; el creernos grandes o ser prepotentes o presumir grandezas por tener dinero. La manipulación o soberbia ponen freno a nuestras relaciones interpersonales. Dichas actitudes nos impiden conectarnos los unos con los otros y beneficiarnos del poder transformador de la amistad. 

El papa Francisco quiere que seamos capaces de ver como hermanos a los inmigrantes sufrientes, a políticos que profesan otra religión y hasta a nuestros enemigos. En febrero del 2019, el pontífice visitó los Emiratos Unidos Árabes. En esa ocasión vio la luz el Documento de la Fraternidad Humana, que aboga por una convivencia común y en paz entre personas que, no obstante, evidentes diferencias, reconocen los lazos fraternales que los unen. El papa recomienda en ese texto proteger a los jóvenes del secularismo antirreligioso y del materialismo, así como de «la política de la codicia…y de la indiferencia, basadas en la ley de la fuerza y no en la fuerza de la ley». 

El pontífice ve la amistad social y en la hermandad como antídotos a muchos problemas socioeconómicos, desde la «violencia aberrante», el «extremismo ciego», las «costumbres vulgares», la opresión y la injusticia. 

El reconocimiento de la libertad como un derecho es esencial en la visión del pontífice. La protección de nuestra libertad es vital para que exista la pluralidad y podamos voluntariamente entablar relaciones de amistad y fraternidad con otros.

Publicado originalmente en https://www.prensalibre.com/opinion/columnasdiarias/hermanos-todos/