Los 5 discernimientos prioritarios de la Convención Nacional Republicana 2020, día 1

Publicado el 25 de agosto, 2020 en Acton Power Blog

Traducido por Carroll Ríos de Rodríguez

Nota del Editor: Históricamente, los sucesos políticos dentro de Estados Unidos tienen repercusiones importantes para los guatemaltecos. Nos afecta su política hacia nuestros migrantes, quienes sostienen a sus familias en Guatemala a través del envío de remesas. Nos afecta su apertura hacia nuestros productos de exportación. De allí que su bienestar económico beneficia a la economía guatemalteca. Las elecciones presidenciales del 2020 parecen celebrarse en medio de una división política exacerbada por la pandemia Covid-19 y por la radicalización de la izquierda estadounidense. Guatemala está pendiente de los resultados electorales en noviembre porque estos nos afectarán significativamente.

La 42 edición de la Convención Nacional del Partido Republicano, la primera convención virtual en la historia del Gran Antiguo Partido (GOP por sus siglas en inglés), empezó el lunes en Charlotte, Carolina del Norte. Los oradores en la programación remarcaron el hecho que el sueño americano es una realidad duradera para minorías e inmigrantes, el daño que los sindicatos de maestros imponen a los estudiantes (y a algunos maestros), y la incompatibilidad del socialismo con la doctrina cristiana.

1. El cristianismo y el socialismo son incompatibles

Máximo Álvarez, quien emigró de Cuba y se convirtió en un exitoso empresario estadounidense, contó cómo la vía socialista llegó a dominar su país natal a través de la mentira. «Cuando a Fidel Castro le preguntaban si era comunista, él decía que era católico romano. Él sabía que tenía que ocultar la verdad», dijo Álvarez.  

Cuando Castro llegó al poder, ayudado por el engaño perpetrado por los medios de comunicación que lo retrataba como un libertador, el pueblo estadounidense comprendió que el cristianismo y el marxismo son antitéticos el uno con el otro. «El socialismo religioso, el socialismo cristiano, son términos contradictorios,» escribió el papa Pío XI en Quadragesimo Anno. «Nadie puede ser a la vez un buen católico y un verdadero socialista». Una generación después, el papa León XIII escribió en Rerum Novarum que «está claro que el principal planteamiento del socialismo, la comunidad de los bienes, debe ser rechazado rotundamente». El socialismo, agregó, «sólo daña a aquellos que parecería pretende beneficiar, es directamente contrario a los derechos naturales de la humanidad», y tendería a «destruir la estructura del hogar». Históricamente, todas las ramas del cristianismo—el catolicismo, la ortodoxia oriental y el protestantismo—han condenado al socialismo como incompatible con la fe. 

Este mensaje debería ser escuchado por la publicación jesuita America, que publicó un obituario brillante de Fidel Castro y ha hecho un putativo «caso católico a favor del comunismo», o por el National Catholic Reporter, que etiquetó a la socialista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez como «el futuro de la Iglesia Católica Romana».  

2. La innovación médica salva vidas; la medicina socialista mata

Cuando los doctores diagnosticaron a Natalie Harp con «un raro y terminal cáncer de huesos», ella vio que sus opciones se reducían. Después de que los tratamientos de cáncer tradicionales fracasaron en curarla, «nadie me quería en sus tratamientos clínicos experimentales; yo los haría verse mal».

Algunos en la profesión médica sugirieron que ella debería abrazarse a la muerte como un sacrificio a la escasez. «Se me dijo que yo era una carga a mi familia y a mi país—que al elegir morir temprano, de hecho estaría salvando las vidas de otros al preservar los recursos para ellos en vez de gastarlos en una causa perdida como era yo», comentó con el corazón partido.

Harp advirtió que, bajo «un sistema de salud a cargo del gobierno», su pesadilla se nacionalizaría:

No solo no podríamos elegir y conservar a nuestros doctores, sino que tendríamos suerte si pudiéramos ver a un doctor del todo. Aun así, algunos de nosotros seríamos denegados el cuidado médico—porque con la medicina socializada, no vences las probabilidades; te conviertes en las probabilidades. Y yo perdería mi Derecho a Probar, al igual que Charlie Gard, aquel bebé británico que estaba terminalmente enfermo, cuyo sistema de salud estatal decidió que era demasiado caro y demasiado «cruel» mantenerlo vivo.

La trágica fortuna del bebé Charlie Gard sería repetida por Alfie Evans. Es mejor comparar el caso de Harp con el de Barbara Wagner, una paciente de cáncer a quien el Plan de Salud de Oregon le dijo que el estado no cubriría el costo de su tratamiento, pero que pagaría $50.00 para su suicidio asistido. Los ciudadanos rápidamente aprenden que, bajo la medicina socializada, los servicios médicos son todo menos universales.

Afortunadamente, y a diferencia de estos casos, Harp sobrevivió debido a la ley del Derecho a Probar, que brinda a las personas con enfermedades terminales el derecho a hacer uso de tratamientos que aún no han sido oficialmente aprobados. Harp expresó su gratitud al presidente Trump, quien firmó la iniciativa y la convirtió en ley el 30 de mayo del 2018. «Sin usted, yo habría muerto aguardando por la aprobación de la cura», dijo ella.

3. Los sindicatos magisteriales ponen los intereses de sus miembros por encima de los de los niños (y algunos maestros)

Mientras el año escolar comienza, «es significativamente menos probable que reabran en persona…en los estados con sindicatos magisteriales más fuertes», según Corey DeAngelis del Instituto Cato. Algunos líderes sindicales hicieron exigencias no relacionadas, como la abolición de las escuelas charter o el desfinanciamiento de la policía, como una precondición para la reapertura. 

«Cuando otros maestros dedicados y yo servimos dentro de los sindicatos, alzamos la voz a favor de los niños, los padres de familia, los datos científicos, y los valores estadounidenses», dijo Rebecca Friedrichs. «Por nuestras molestias, fuimos objeto de brutalidades, abucheados hasta que nos bajamos del podio, impedidos de hablar a gritos, y hasta nos escupieron los líderes de los sindicatos», y nos llamaron «engendros de Satanás».

Friedrichs dirigió a sus compañeros maestros en una batalla en contra de las cuotas sindicales obligatorias, que violan la conciencia de los educadores al tiempo que facilitan la agenda política radical de la Asociación Nacional de Educación (NEA). La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos arribó a una cerradura de 4-4 al dictaminar sobre su caso, luego de que falleciera el magistrado Antonin Scalia, pero revocaron las cuotas obligatorias de los sindicatos públicos en su decisión del 2018 registrada en el veredicto Janus v. AFSCME.

Como todos los sindicatos, los sindicatos de maestros existen para extraer la mayor ventaja posible para sus miembros, no para cuidar el bien común. Por esto Franklin D. Roosevelt creía que no deberían existir los sindicatos dentro del sector público. Los sindicatos magisteriales «gastan cientos de millones anualmente para desmontar las escuelas charter y las políticas de elección escolar (bono escolar)—atrapando a muchos preciados niños, de escasos recursos, en escuelas peligrosas, corruptas y de bajo desempeño», Friedrichs dijo, aunque es 7% veces más probable que los estudiantes inscritos en las escuelas charter en Chicago se gradúen y 11% más probable que se inscribirán en la universidad. Los sindicatos han bloqueado el acceso a las escuelas charter públicas a miles de niños, porque las escuelas públicas tradicionales no pueden competir.

Sin embargo, los sindicatos de maestros no esperan para que un virus amenace la educación de los niños. Los maestros de escuelas públicas en múltiples estados protagonizaron paros antes de la pandemia por el coronavirus, a pesar del hecho que dicho estudio encontró que los paros por maestros tienen un impacto «estadísticamente significativo» y «negativo» sobre los resultados de exámenes de los estudiantes.

Negar a los estudiantes una educación adecuada no solo afecta a los niños sino también tiene implicaciones para la salud cívica de la nación. «La única forma de mantener una república libre es mediante una ciudadanía moral, bien educada y capaz de auto-gobernarse», ella notó. «Los sindicatos están subvirtiendo nuestra república».  

4. El sueño americano está vivo y sano para la comunidad afroamericana

El senador Tim Scott, por el Partido Republicano de Carolina del Sur, explicó cómo «la evolución del corazón sureño» dejó que su familia pasara del «algodón al congreso en una generación». Él extrajo una lección de su historia familiar para mostrar cómo el trabajo duro y la oportunidad ayudó a su familia a disfrutar un progreso casi milagroso desde la generación de su abuelo:

Cuando él iba creciendo, tenía que cruzar la calle si una persona blanca se aproximaba. Él sufrió la indignidad de ser forzado a salir del colegio cuando llegó a tercer grado para cosechar el algodón, y nunca aprendió a leer y escribir. Sin embargo, él vivió a ver a su nieto convertirse en el primer estadounidense afroamericano en ser electo, tanto a la Casa de Representantes como al Senado. Nuestra familia fue del algodón al Congreso en una vida. Y por eso creo que el próximo siglo estadounidense puede ser mejor que el anterior.

Ese lapso de una vida, en este caso de su madre, recorrió el duro camino del trabajo, el alivio de la pobreza y el sacrificio. «Vivimos en una casa con dos cuartos con mis abuelos—yo, mi madre y mi hermano compartiendo un cuarto y una cama,» narró él. «Mi mamá trabajaba 16 horas al día».

En tiempo, un empleado del restaurante Chick-fil-A enseñó a Scott que «tener un empleo es algo bueno, pero que crear empleos es algo mejor. Que tener un ingreso podía cambiar mi estilo de vida, pero que crear una ganancia podía cambiar a mi comunidad». El haber encontrado su lugar en nuestro sistema de libre intercambio permitió a Scott decir, «yo estoy viviendo el sueño americano de mi madre».

Hasta la pandemia de Covid-19, también estaban viviéndolo muchos otros miembros de la comunidad afroamericana. La reducción de los impuestos y la desregulación crearon la tasa de desempleo entre la población negra más baja en la historia de Estados Unidos, y el número de emprendimientos que fueron fundados por mujeres afroamericanas creció más del doble entre 2016 y 2018.

La historia de Scott hace eco de la vida incluso más dramática de Robert Smalls, un esclavo que se fugó, que peleó en el ejército de la Unión, y luego compró la plantación de su anterior dueño y sirvió en la Casa de Representantes durante cinco períodos electorales. Smalls es reseñado en nuestra próxima edición de Religión y Libertad. Ambas vidas son una elocuente refutación de que las vidas negras no importan. 

5. El sueño americano es indispensable para el resto del mundo

Máximo Álvarez hizo entrega del discurso más conmovedor de la noche porque, él también invocó a su familia. Su padre, quien llegó a cursar hasta sexto grado de primaria, huyó del totalitarismo en España, y luego otra vez de la Cuba de Fidel Castro. Cuando su familia llegó a América, su padre le entregó la pesada carga de la ciudadanía estadounidense: «No pierdas este país…no habrá otro lugar a donde ir».

«Por la gracia de Dios, yo he vivido el sueño americano, la mayor bendición que jamás he tenido», Álvarez le dijo a la RNC. «Yo les hablo hoy a ustedes porque mi familia ya no abandonará aquello que ha sido justamente ganado».

Los estadounidenses están en peligro de perder su república, advirtió. Las demandas por el socialismo, empotradas en una creciente cantidad de programas estatales, cual retazos, hacen eco de la voz de Castro y de Ché Guevara:

Estas falsas promesas—distribuir la riqueza, servicios de salud gratuitos, desfinanciar a la policía, confiar en el estado socialista más que en tu familia y tu comunidad—no suenan radicales a mis oídos. Me suenan familiares…

Cuando veo las noticias de Seattle y Chicago y Portland y otras ciudades, cuando veo la historia que se reescribe, cuando escucho las promesas—escucho los ecos de una vida previa que nunca quiero volver a escuchar. Veo sombras que pensé haber dejado atrás…

Todavía escucho a mi papá: «No hay otro lugar a donde ir».

El discurso emotivo de Álvarez subraya la importancia de preservar la libertad estadounidense—no meramente para «nosotros y nuestra posteridad» sino también para todos aquellos que, en el resto del mundo, añoran respirar en libertad. La inmigración legal (sin mencionar la inmigración ilegal) no ha alcanzado un pico histórico alto durante los últimos 30 años debido a «nuestra trágica historia» o porque Estados Unidos emplea un secreto «sistema de castas». Los inmigrantes arriesgan sus vidas porque conciben a Estados Unidos de la misma manera que Ronald Reagan, como «la última y mejor esperanza del mundo sobre la Tierra», o como «la nación indispensable», citando a la Canciller de Bill Clinton, Madeline Albright. Los Estados Unidos sigue siendo la tierra del gobierno constitucionalmente limitado, los derechos inalienables y el libre mercado—una tierra cuya inclusión y aceptación permite a personas de bien de toda raza, lengua y cultura ofrecer sus dones y salir adelante tan alto como le permita el talento que recibieron de Dios. 

Puedes ver el discurso de Máximo Álvarez aquí.