¡Censura! El caso de America’s Frontline Doctors

Por Carroll Rios de Rodríguez | [email protected] feylibertad.org 

La información que recibimos sobre la pandemia del Covid-19 es censurada. Solo podemos leer aquello que los censores de Facebook, YouTube y Twitter-Google nos permiten leer. Tiran al basurero lo que no les gusta o parece, sin que podamos apelar sus decisiones. El escándalo más reciente tiene que ver con una conferencia de prensa que organizó un grupo llamado America’s Frontline Doctors, una organización conformada por médicos que cuestionan la estrategia para combatir el Covid-19 elaborada para el mundo entero por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el asesor presidencial Dr. Anthony Fauci, el billonario Bill Gates y la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Antes de ser removida, la conferencia de America’s Frontline Doctors había alcanzado más de un millón de vistas en Periscope, de Twitter. En Facebook juntó 17 millones de vistas en 8 horas, en tanto 80,000 personas lo vieron en YouTube, según datos recabados por Breitbart.  Lo que es más, Breitbart reporta que el sitio institucional de la entidad fue removido por el servidor anfitrión @Squarespace, porque supuestamente difunde «actividades que son fraudulentas, inexactas o engañosas».1

¿Qué tan engañosa o peligrosa fue esa conferencia de prensa? Yo vi una parte. Los doctores me causaron la impresión de ser personas prudentes que obran de buena fe, apelando a la razón, pero no soy doctor ni experta en Covid-19. Sus dos mensajes principales fueron: 1) es desproporcionado y dañino a la salud el miedo que nos transmiten las autoridades con relación a la pandemia, y 2) existen medicamentos para tratar la enfermedad que podrían recetarse con más frecuencia, como la hidroxicloroquina (HCQ), cuya efectividad para el tratamiento o prevención del Covid-19 es motivo de acalorado debate2. Son puntos de vista que ameritan una discusión pausada, no la represión.

No es el primer caso de censura por dichas empresas. El 29 de abril trascendió que YouTube había removido un video de una hora en el cual dos doctores basados en California, Dan Erickson y Artin Massihi, hablaban en contra del Gran Encierro. Facebook eligió no eliminarlo. Los doctores operan una red de centros médicos de urgencias y presentan datos de 5,213 pruebas de Covid-19. A partir de sus observaciones, los doctores concluyen que los niveles de contagio son mayores de lo que revelan las estadísticas oficiales, pero la mortalidad por causa del virus es baja. Seguramente enojó a los censores de YouTube el hecho que Erickson afirmara que la comunidad médica siente presión por anotar como causa de muerte el Covid-19, aún cuando los pacientes mueren por otras causas.3 

El jefe en producción de YouTube, Neal Mohan, admitió en una entrevista que censurar videos sobre temas médicos es difícil porque «no somos doctores». Sin embargo, la empresa ha removido miles de videos utilizando dos criterios: hacer más visible la información médica «autorizada» y borrar la «desinformación médica».  En otras palabras, todo lo que riñe con lo dicho por las autoridades gubernamentales sobre el coronavirus es mal visto. Mohan agrega que, a diferencia de Facebook y Twitter, YouTube no juzga al proveedor de la información tanto como el contenido.4 Cualquier cosa publicada por los presidentes Donald Trump o Jair Bolsonaro, por ejemplo, levanta alertas en otros sitios, pues la forma en que ambos han encarado la crisis del coronavirus ha sido duramente criticada por los medios de comunicación.

¿Y qué hay de las diferencias de criterio entre los profesionales de la ciencia? Aunque los epidemiólogos ya sabían algo sobre la familia de enfermedades del coronavirus, Covid-19 es una enfermedad nueva y es lógico que lo que sabemos sobre la enfermedad y su cura evolucione a lo largo del tiempo. En abril un doctor en Nueva York, Dr. Cameron Kyle-Sidell, advirtió que el uso de ventiladores para curar el Covid-19 podría no ser acertado: «creo que estamos tratando la enfermedad equivocada, y creo que este tratamiento malorientado conducirá a un grave daño a un gran número de personas en poco tiempo».5 Poco después, una doctora empleada por la OMS, Maria Van Kerkhove, dio una conferencia de prensa en junio diciendo que «los individuos asintomáticos son menos propensos a transmitir SARS-CoV-2 que los individuos con síntomas».6 Al día siguiente, la obligaron a retractarse: «usé la frase “muy raro” y pienso que es un malentendido decir que la transmisión asintomática, globalmente, sea muy rara. Me refería a un subconjunto de estudios. También me refería a data que no se ha publicado», agregó.7  ¿Hay censores también entre los profesionales de la medicina? ¿Quiénes están dictando qué información llega a nuestras manos?

¿Cómo identifica el regulador de contenido de YouTube o Facebook un error médico peligroso? ¿Cómo identificamos el error tú y yo? Más de un lector habrá perdido el sueño navegando por las enciclopedias médicas en línea, de cuyas búsquedas cosechamos más confusión que certeza. La mayoría hemos escuchado dos diagnósticos médicos en conflicto. Por ejemplo, un doctor dice que una mujer embarazada puede contraer Zika si viaja a la playa, mientras otro doctor, más relajado, autoriza el viaje. Ni los doctores ni la ciencia médica son infalibles; las diferencias de opinión sobre asuntos de salud son inevitables. Claro está, no es lo mismo que una persona haga gárgaras de sal o coma ajos para prevenir el Covid-19, a que se trague cantidades de dióxido de cloro para limpiar sus órganos internos. Si hubo incautos que tomaron desinfectantes, fue por causa del terrible miedo de contraer Covid-19, tal y como mencionaron America’s Frontline Doctors, tanto como por la ignorancia o la mala información.8  En resumen, contar con buena información para tomar las decisiones correctas es vital, pero esa información de calidad es producto de un proceso de libre intercambio de ideas, no de la censura.

Por otra parte, la politización del coronavirus es obvia, sobre todo en Estados Unidos, donde se celebrarán elecciones generales en noviembre de este año. A criterio de los más vociferantes representantes del partido Demócrata, y del candidato presidencial Joe Biden, el presidente republicano Donald Trump perderá la elección porque cometió graves errores al intentar controlar el Covid-19.  Por ejemplo, están sacando al aire una nueva campaña que critica a Trump por su manejo del coronavirus, a cargo de Priorities USA Action, el comité de acción política demócrata más grande.9 Acusan a Trump de desinformar y mentir a la población, así como de eludir su responsabilidad. Biden promete «gobernar con ciencia». Su narrativa exige que la pandemia siga siendo una catástrofe sin precedentes que requiere de una reacción estatal decidida. Debe silenciarse o reprimirse cualquier revisión de los datos. Está prohibido tan solo sugerir que su impacto en la salud de los estadounidenses es menos grave de lo que se pensó al inicio, o que la tasa de mortalidad es relativamente baja, o que existen paliativos que minimizan los síntomas de la enfermedad en los enfermos que no padecen comorbilidades. Es intolerable la sugerencia de analizar desapasionadamente las políticas públicas como el Gran Encierro, la nivelación de la curva, el uso de la mascarilla y más. ¡Dios proteja a aquel que recuerde a la población que comparativamente, los estados liderados por gobernadores Demócratas cosecharon resultados peores! 

Las preferencias partidistas de los medios de comunicación en Estados Unidos tampoco son secretas. Miremos la cobertura sobre la censura de la conferencia de prensa de America’s Frontline Doctors. Ningún reportero critica la censura en sí misma. Joe Raedle de CNN dice que los protagonistas de la conferencia eran «derechistas…usando batas de laboratorio», insinuando maliciosamente que no son médicos, cuando sí lo son. Hicieron «afirmaciones dudosas y falsas», agrega.10 Una de las cosas que enfatizan casi todas las notas periodísticas es que «este evento fue respaldado por Patriotas del Tea Party, una organización conservadora que busca la reelección del Presidente Trump».11 El Washington Post montó un burlón titular: «Trump retuiteó un video con falsas afirmaciones sobre Covid-19. En él, un doctor ha dicho que demonios causan enfermedad».12 El titular prácticamente destila el gozo morboso del autor. Exagera y miente. Los reporteros se han enfocado en una de las doctoras que participó en la conferencia de prensa, Stella Gwandiku-Ambe Immanuel, ignorando a los demás, y la han devastado con ataques ad hominem. Originaria de Camerún, esta pediatra se mudó a Estados Unidos en 1992. Ella es también pastora protestante y provida. Aparentemente, ella dijo que la hidroxicloroquina, combinada con otros medicamentos, cura a los pacientes enfermos de Covid-19. Parece ser una blasfemia afirmar que la HCQ cura. Lo que deleita al gremio periodístico es algo que descubrió el medio de izquierda The Daily Beast sobre la doctora. Aparentemente, en algunas alocuciones previas ha dicho cosas estrambóticas sobre demonios y extraterrestres.13 Claramente, las posturas un tanto conservadoras de la doctora chocan con las convicciones seculares (¿ateas?) y progresistas de muchos reporteros. Este pequeño ejemplo ilustra lo intensa y desagradable que se ha tornado la competencia por acceder a la Casa Blanca en noviembre. El fin justifica los medios.

El gremio periodístico de izquierda aplaude la decisión de Facebook, Twitter y YouTube. Y, ¿juega un rol la política partidista en las decisiones de las empresas que practican la censura? En teoría, Mark Zucherberg de Facebook no es ni republicano ni demócrata, pero ha hecho donaciones a campañas políticas demócratas.14 A Mark Zucherberg le preocupa si, en balance, Facebook hace más daño que bien, pero cree que el producto debe existir aún si por su naturaleza «permite daño serio, inclusive la muerte», afirma una persona que lo conoce. Dado que Facebook recibió críticas por ser una herramienta para la violencia política acaecida en Myanmar, Zucherberg está pendiente de proyectar una imagen corporativa de preocupación por las vidas humanas frente a la pandemia.15 Y dada la lluvia de críticas a Trump por insensible, la empresa puede verse arrojada, forzivoluntariamente, al campo de Biden.

Jack Dorsey, creador de YouTube, es un donante y partidario del partido Demócrata.  Los fundadores de Google, ahora dueños de Twitter, Larry Page y Sergey Brin, y el ex Ejecutivo-en-Jefe Eric Schmidt, respaldaron la candidatura presidencial del demócrata Barack Obama abiertamente.16 Bill Gates, el fundador de Microsoft, quien se yergue como el billonario que salvará a la humanidad del coronavirus tras invertir más de U.S. $250 millones en el combate a la enfermedad17, ha donado a campañas políticas tanto del partido Demócrata como Republicano, aunque ha financiado más veces a los Demócratas.18 Es muy probable que las decisiones sobre qué publicaciones pueden permanecer en las páginas de Facebook, Twitter y YouTube, y qué publicaciones deben ser removidas, obedezcan no solamente a un deseo de respaldar verdades científicas, sino también al imperativo de sacar a Donald Trump de la presidencia. No podemos ser ingenuos y aceptar que censuren contenidos para, ostensiblemente, protegernos de nosotros mismos.

Indistintamente de quién queremos que gobierne a los Estados Unidos durante los próximos cuatro años, estamos obligados a denunciar la censura porque atenta contra nuestra libertad y destruye las bases de la convivencia social pacífica. Ni Trump, ni Biden, ni ningún otro presidente electo, ni tampoco ninguna empresa en colusión con el poder político, debe amasar suficiente poder como para controlar lo que podemos pensar. Cuando unos cuantos poderosos intentan manipular la opinión pública, inevitablemente nos distancian de la verdad. Como anticipó George Orwell en su novela distópica 1984, la forma más eficaz de aferrarse al poder es asegurándose que los habitantes de una nación no piensen. Yo prefiero sentirme ahogada en un océano de información, e intentar hacer sentido de lo leído mediante el diálogo sosegado, la experimentación y la lógica, que conceder a unas personas el poder de cerrar el chorro de la información de forma arbitraria y selectiva. La Policía del Pensamiento en la novela 1984 riega falsos rumores y elimina a las pocas personas que pueden convertirse en un peligro al régimen. Los peligrosos son los que forman criterio propio. Los que piensan. Los que preguntan. Los que plantean hipótesis alternas.   


Referencias

  1.  Lucas Nolan, «Dr. Simone Gold: Squarespace shuts down America’s Frontline Doctors Website», Breitbart, 28 de julio del 2020, recuperado de https://www.breitbart.com/politics/2020/07/28/dr-simone-gold-squarespace-shuts-down-americas-frontline-doctors-website/
  2. La CDC y otras organizaciones estatales han reiterado que la hidroxicloroquina no funciona y en las redes sociales quienes abogan por el medicamento son abucheados. Sin embargo, por ejemplo, la Asociación de Médicos y Cirujanos Americanos (AAPS por sus siglas en inglés), hizo una moción ante las autoridades para convencerlos de liberar la droga para el uso con pacientes de Covid-19 porque detectaron que «HCQ es tanto segura como altamente efectiva para tratar Covid-19». Calvin Freiburger, «Top medical org demands FDA make Covid treatment hydroxychloroquine more widely available», Lifesite, 23 de julio del 2020, recuperado de https://www.lifesitenews.com/news/top-medical-org-demands-fda-make-hydroxychloroquine-more-widely-available
  3.  Brandy Zadrozny, «YouTube, Facebook split on removal of doctors’ viral coronavirus videos», NBC News, 29 de abril del 2020, recuperado de https://www.nbcnews.com/tech/tech-news/youtube-facebook-split-removal-doctors-viral-coronavirus-videos-n1195276
  4. Ina Fried, «YouTube pulls coronavirus misinformation videos», Axios, 7 de abril del 2020,https://www.axios.com/youtube-coronavirus-misinformation-videos-google-d9ce89cb-0de0-4f50-8a25-5923e078a858.html
  5.  Jaime Ducharme, «Why ventilators may not be working as well for Covid-19 patients as doctores hoped», Time, 16 de abril, 2020, recuperado de https://time.com/5820556/ventilators-covid-19/
  6. Grant M. Gallagher, «Dr. Kerkhove of WHO comments on asymptomatic Covid-19 cases» , Contagionlive, 9 de junio, 2020, recuperado de https://www.contagionlive.com/news/dr-kerkhove-who-asymptomatic-covid19-cases
  7. Sarah Boseley,  «WHO expert backtracks after saying asymptomatic transmission very rare», The Guardian, 9 de junio, 2020, recuperado de https://www.theguardian.com/world/2020/jun/09/who-expert-backtracks-after-saying-asymptomatic-transmission-very-rare
  8.  Johnny Edwards, «Georgia men drink disinfectants in attempts to stop coronavirus», AJC, 28 de abril, 2020, recuperado de https://www.ajc.com/news/state–regional/men-drink-disinfectants-attempts-stop-coronavirus/uRsz2zLLhpqqOX2SjpEfjL/
  9. Ben Kamisar, «Dem super PAC launches ads hitting Trump on coronavirus response», NBC News, 30 de julio, 2020, recuperado de https://www.nbcnews.com/politics/meet-the-press/blog/meet-press-blog-latest-news-analysis-data-driving-political-discussion-n988541/ncrd1166951#blogHeader
  10. Joe Raedle, « Facebook, Twitter and YouTube remove viral video of doctors making false coronavirus claims», CNN, 28 de julio del 2020, recuperado de https://wgntv.com/news/coronavirus/facebook-twitter-and-youtube-remove-viral-video-of-doctors-making-false-coronavirus-claims/
  11.  Christopher Giles, Shayan Sardarizadeh and Jack Goodman, «Hydroxychloroquine: Why a video promoted by Trump was pulled on social media», BBC, 28 de julio, 2020, recuperado de https://www.bbc.com/news/53559938?intlink_from_url=https://www.bbc.com/news/topics/cjxv13v27dyt/fake-news&link_location=live-reporting-story
  12.  Travis M. Andrews y Danielle Paquette, «Trump retweeted a video with false covid-19 claims. One doctor in it has said demons cause illnesses.», The Washington Post, 28 de julio del 2020, recuperado de https://www.washingtonpost.com/technology/2020/07/28/stella-immanuel-hydroxychloroquine-video-trump-americas-frontline-doctors/
  13. Will Sommer and Adam Rawnsley, «Trump doubles down on demon sperm doc», The Daily Beast, 28 de julio del 2020, recuperado de https://www.thedailybeast.com/trump-hails-demon-sperm-doc-dr-stella-immanuel-as-important-voice-in-nations-covid-19-battle
  14.  «Is Bill Gates a Democrat or a Republican?», The Freeman Online, sin fecha, recuperado de https://www.thefreemanonline.org/is-bill-gate-a-democrat-or-republican/
  15. Shira Ovide, «Inside Mark Zuckerberg’s Brain», The New York Times, 18 de mayo de 2020, recuperado de https://www.nytimes.com/2020/05/18/technology/mark-zuckerberg-coronavirus.html
  16.  Monica Langley and Jessica E. Vascellaro, «Google CEO backs Obama», The Wall Street Journal, 20 de octubre de 2008, recuperado de https://www.wsj.com/articles/SB122446734650049199
  17. Alan Boyle, «Gates Foundation’s CEO worries about pandemics politics—and says we have nothing to hide», Geekwire, 15 de abril del 2020, recuperado de https://www.geekwire.com/2020/gates-foundations-ceo-worries-pandemic-politics-says-nothing-hide/
  18.  «Is Bill Gates a Democrat or a Republican?», The Freeman Online, op. Cit.