Los lentes teológicos de C.S. Lewis sobre el mundo

Por Dr. Art Lindsley 

Traducción por Jessica Paduán para el Instituto Fe y Libertad.

Este artículo está traducido con permiso del Institute for Faith, Work & Economics. El artículo original apareció aquí. IFWE es una organización de investigación cristiana comprometida con el avance de los principios bíblicos y económicos que ayudan a las personas a encontrar satisfacción en su trabajo y contribuir a una sociedad libre y floreciente. Visite https://tifwe.org/subscribe para suscribirse al blog diario gratuito de IFWE.

Pete Wehner, un talentoso escritor, pensador y miembro del Centro de Ética y Políticas Públicas, recientemente escribió un excelente artículo de opinión en el New York Times sobre el enfoque de C. S. Lewis en la política. Se puede leer el texto completo aquí, pero una cita, en particular, me llamó la atención. Wehner escribe:

Lewis veía los asuntos públicos, y en realidad toda la vida, a través de lentes teológicos; su creencia cristiana tuvo consecuencias públicas importantes porque le dió información sobre la condición humana.

No podría estar más de acuerdo. Como dije hace un par de años en Christianity Today, las «ideas sobre la condición humana» de Lewis, basadas en la fe, son exactamente la razón por la cual necesitamos más «dinosaurios» como él. Una de las implicaciones políticas que Lewis percibió al estudiar la naturaleza humana fue que los hombres y las mujeres siempre tendrían la tentación de entregar nuestro destino al estado, un deseo que con frecuencia ignora la comprensión de que algunos se harán cargo de otros. Estos serán simplemente hombres y mujeres, «ninguno perfecto; algunos codiciosos, crueles y deshonestos», como escribió Lewis en «Willing Slaves of the Welfare State». Mientras más control tengan las persona del gobierno sobre nuestras vidas, Lewis nos alienta más a preguntarnos ¿«por qué, esta vez el poder no corromperá como siempre lo ha hecho»?

Lewis tenía mucho más que decir sobre el progreso en economía y política en «Willing Slaves of the Welfare State», un ensayo que sirve como ejemplo perfecto de cómo Lewis, como sostiene Wehner, «vio los asuntos públicos … a través de lentes teológicos». El título en sí indica su mensaje aleccionador. Lewis alentó el progreso en «aumentar la bondad y la felicidad de las vidas individuales». Añadió, sin embargo,

El progreso significa el movimiento en la dirección deseada, y no todos deseamos lo mismo para nuestra especie.

Como escribí en mi folleto, Free Indeed, Lewis estaba particularmente preocupado por las tendencias en el Reino Unido durante la Primera y Segunda Guerra Mundial de renunciar a la libertad por la seguridad. Él dice que hemos crecido «aunque aparentemente de mala gana, acostumbrados a nuestras cadenas». Advierte que, una vez que el gobierno invade nuestra libertad, cada concesión nos hace más difícil retomar nuestros pasos. Quizás la cita más llamativa de este ensayo es la de la naturaleza de la felicidad que le gustaría ver. Lewis dice:

Creo que un hombre es más feliz, y más feliz de una manera más rica, si tiene «la mente libre». Pero dudo si la puede tener sin independencia económica, la cual está siendo abolida por la nueva sociedad. Porque la independencia permite una educación no controlada por el gobierno; y en la vida adulta es el hombre el que no necesita ni pide nada al gobierno, quien pueda criticar sus actos y chasquea sus dedos frente a su ideología. Lea Montaigne; esa es la voz de un hombre con las piernas debajo de su propia mesa, comiendo el cordero y los nabos criados en su propia tierra. ¿Quién hablará así cuando el Estado sea el maestro de escuela y el empleador de todos?

Note el deseo de Lewis por la libertad política y económica. Esta «independencia» económica permite a las personas libres comer su propio «cordero y nabos». Esto hace eco del clásico pasaje de Miqueas 4: 4, donde lo ideal es que «cada uno de ellos se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera sin nadie que los asuste». La pérdida de libertad, según Lewis, es deplorable.

Lewis está especialmente preocupado por el advenimiento de un estado de bienestar mundial y ve la tentación de aceptarlo. Renunciar a la libertad por la seguridad es un «trato terrible» que es tan tentador que,

No podemos culpar a los hombres por hacerlo. Apenas podemos desear que no lo hagan. Sin embargo, apenas podemos soportar que lo hagan.

A pesar de la tentación, si la gente hace este trato, la pérdida de libertad conducirá a una «frustración total» y a «resultados desastrosos, tanto morales como psicológicos».

Lewis cree que deberíamos ser progresivos si eso conduce a una mayor felicidad. A veces, sin embargo, tenemos que retroceder para avanzar, hacer retroceder el «reloj» o dar una vuelta rápida en el camino equivocado para encontrar el camino correcto. No debemos tener miedo de que nos llamen obsoletos o anticuados.

A veces tenemos que ir a toda velocidad para avanzar. Si vemos que hemos comenzado mal, debemos comenzar de nuevo. En la vida personal, esto significa arrepentimiento. En la vida pública, significa proteger nuestras libertades y rechazar el poder del «estado de bienestar», para que no estemos cada vez más limitados en nuestra capacidad de elegir lo que queremos hacer y ser.