Igualdad de oportunidades y libertad II

Por Christa Walters | [email protected] 

Hace unos meses escribí un artículo sobre una manera distinta de ver la igualdad de oportunidades y su relación con la libertad. Enfaticé que «igualdad de oportunidades» no necesariamente debe referirse a igualdad material, más bien a garantizar los mismos derechos y libertades para todos por igual. Esto con el objetivo que una vez garantizados -los derechos- todos puedan tener la misma oportunidad para luego tomar el camino que prefieran en la vida. Sin darme cuenta estaba describiendo, a grandes rasgos, uno de los principios de justicia de John Rawls. Es oportuno, entonces, explorar su teoría liberal para profundizar en la igualdad de oportunidades. 

Probablemente, llegué a la conclusión que igualdad de oportunidades es hablar de libertad por intuicionismo. Considero que tener las mismas oportunidades (derechos y libertades) como punto de partida es justo, ya que el destino de cada uno se determina de ahí en adelante por sus decisiones y no por sus circunstancias. De seguro mi intuición me estaba llevando por buen camino para llegar a casi las mismas conclusiones que el mismo Rawls. Aunque él no estaba de acuerdo con que la base de la teoría política fuera la intuición, sí pretendía desarrollar una teoría política que estructurara nuestras intuiciones poniendo prioridad en la libertad. De ahí sale su teoría de la justicia que, a través de dos principios básicos, ata con la idea de igualdad de bienes sociales.

Cuando mencioné en el artículo pasado que debíamos voltear a ver a nuestra forma de organización política para poder garantizar que nuestros derechos civiles y políticos sean protegidos a través de instituciones me refería, sin recordarlo, a los bienes sociales primarios que defendía Rawls. Su primer principio de justicia es que cada persona tiene el mismo derecho al sistema más extenso de libertades básicas iguales. Estas a su vez, son compatibles con un sistema de libertad que es similar para todos. Con esto se refiere a que todos tenemos derecho al mismo paquete de bienes sociales primarios y que nuestra libertad corre peligro si otros no tienen ese mismo paquete de bienes sociales. 

Cuando escuchamos las palabras bienes sociales lo primero que se nos puede venir en mente son cosas materiales o algo como agua o vivienda. Sin embargo, los bienes sociales de los que habla Rawls son, en su mayoría, intangibles. Se refiere a derechos civiles y políticos, libertades, dignidad o respeto propio. Es posible tenerlos si, desde un principio, en la posición original del ordenamiento de la sociedad, quienes deciden cuáles van a ser las leyes o instituciones utilizan el velo de la ignorancia. Esto trataba de explicar cuando escribí que la igualdad de oportunidades se puede lograr si se crean instituciones inclusivas y que no privilegien solamente a algunos. El velo de la ignorancia de Rawls supone que no sabremos cuál será nuestro lugar en la sociedad, ni nuestra fortuna en cuanto a la distribución de bienes naturales o sociales. Por lo tanto, si tenemos que elegir qué incluir en este paquete de bienes sociales, intuitivamente escogeremos, como base, los mismos derechos y libertades para todos. Esto supone una verdadera igualdad de oportunidades desde un inicio. Una vez garantizados esos bienes sociales primarios, las decisiones que cada uno tome en su vida son responsabilidad exclusiva de cada uno. 

No obstante, aunque estoy de acuerdo con el primer principio de justicia de Rawls, no estoy de acuerdo con el segundo principio sobre la desigualdad social. Para él, las desigualdades son aceptables si estas son en beneficio de los menos favorecidos de la sociedad. Su principio de diferencia explica que, en la distribución de los recursos de la sociedad algunos pueden tener más que otros solamente si pueden probar que esa desigualdad es beneficiosa para quienes tienen menos. Las consecuencias lógicas de este principio pueden llevar a políticas redistributivas con las que no estoy de acuerdo. 

Es importante recordar que la libertad es lo primordial y está en el centro de toda la teoría de Rawls. No se puede restringir ni poner en un segundo plano, lo cual es imperante para su teoría de justicia y mi concepción de igualdad de oportunidades. Espero que esta ampliación del tema haya sido útil para comprender una interpretación distinta a la tan escuchada frase de «igualdad de oportunidades».