Ciudadanía ante una pandemia

Por Christa Walters | [email protected] 

Con la expansión del COVID-19 a casi cada rincón del mundo nos hemos dado cuenta qué tipo de ciudadanos somos. Evidentemente, la prioridad en estos momentos es la salud mundial y en especial la de aquellos más vulnerables. Sin embargo, a partir del comportamiento de cada uno ante esta situación podemos fijarnos qué tanto valora cada uno el egoísmo y el individualismo o la cooperación, solidaridad y en especial la civilidad. 

En los últimos días se ha visto cómo muchas personas han arrasado con los productos básicos y de higiene de las estanterías de los supermercados. En medio de pánico y preocupación, es probable que el instinto de «sálvese quien pueda» se despierte. No obstante, esas acciones son las mismas que dejan a los más vulnerables en peores condiciones. Quienes pueden comprar cajas de pañales dejan sin nada a los padres que solo pueden comprar un paquete a la vez. Los jóvenes que dejan limpias las estanterías de las tiendas dejan sin oportunidad de comprar a los ancianos que no deberían de exponerse a salir en estos momentos. No es que prepararse para una cuarentena y comprar productos sea malo, es que hay momentos en los cuales debemos practicar la mesura y ser solidarios con los demás. Esto se refiere a una virtud poco conocida: la civilidad. 

La civilidad tiende a ser trivializada y equiparada con tener buenos modales. Sí, supone, hasta cierto punto, ser amable con los demás, pero, más que eso, supone tratar a otros como iguales en dignidad y derechos. Se trata de defender las normas de igualdad dentro de la vida pública, incluidos todos aquellos valores liberales esenciales. El desafío está en que la civilidad no puede ser aplicada o decretada por ley completamente. Requiere del esfuerzo personal de cada uno. Por ello, acaparar diez paquetes de papel sanitario o mascarillas que no voy a usar para un encierro de dos semanas es todo lo contrario a la civilidad. Por otro lado, un ejemplo de civilidad es quedarse en casa cuando se ha especificado que es lo mejor para evitar el contagio y la propagación del virus. 

¿Qué tipo de ciudadano me hace esto? Según Will Kymlicka, las teorías de ciudadanía han ido cambiando a partir de eventos políticos y tendencias globales. Ante la pandemia que vivimos actualmente, recordar el término ciudadanía es importante. Este término ha trascendido la típica oposición entre el individualismo liberal y el comunitarismo. Ser ciudadano está ligado a la idea de tener ciertos derechos individuales, pero a la vez tener ser parte de una comunidad en particular. Como ciudadanos, entonces, tenemos derechos, pero también responsabilidades con nuestra comunidad. Por ello, es importante seguir las recomendaciones e instrucciones de las autoridades en momentos críticos como ahora, ser solidarios con quienes podamos, pero, más que todo, entender que es responsabilidad nuestra salir adelante. En ese sentido, considero muy acertada la frase «juntos saldremos de esta».

Al final del día, podremos salir de esta a través de nuestra habilidad de confiar, de practicar la civilidad, así como nuestra disposición de apoyar cuando podamos. Recordemos que todos, en nuestra calidad de ciudadanos, tenemos una responsabilidad grande ante la situación actual pero también cuando la pandemia termine.


Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.  El Instituto Fe y Libertad abre este espacio para dialogar e impulsar el florecimiento humano promoviendo la libertad individual y los principios judeocristianos.