Por Carroll Rios de Rodríguez | crios@feylibertad.org

Enviada para publicación a ContraPoder

La Universidad de San Carlos (USAC) entregó el doctorado honoris causa al presidente de Bolivia, Juan Evo Morales, el 15 de noviembre. ¿Qué simboliza este gesto?

 Los doctorados honoris causa reconocen los logros académicos y profesionales del homenajeado. La universidad invita a su estudiantado y al público en general a admirar y emular al personaje. Siendo Evo Morales un presidente en funciones, y dado que se aproximan las elecciones generales, el mensaje resonante fue que las autoridades de la universidad estatal quisieran ver implementado en Guatemala un gobierno al estilo del socialismo boliviano.

Listo tres razones por las cuales los guatemaltecos no debemos elegir a un Evo Morales chapín, ni a su equivalente femenina. No son los únicos motivos, pero bastan para evitar semejante locura. La primera razón es que los políticos como Evo Morales son dictadores disfrazados de demócratas.  Al igual que Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Rafael Correa y Daniel Ortega, Evo Morales se aferró al poder político. Los socialistas del siglo XXI creen en la democracia sólo por conveniencia: una vez acceden a la presidencia, modifican las reglas del juego para facilitar su permanencia en el poder.  Realizan referéndums, organizan turbas pro-gobierno y sacan partidarios a las calles, para hacernos creer que les importa la voluntad del pueblo.  El partido Movimiento al Socialismo (MAS) llevó a Evo Morales a una victoria electoral en 2005 con casi 54% de los votos. Fue reelecto  en el 2009  y 2014. El 21 de febrero del 2016, los bolivianos acudieron a un referendo que pretendía reformar el artículo 168 de la Constitución, para que Evo Morales pudiera optar a un cuarto mandato. Ganó el No: algunas encuestas muestran que Morales no cuenta ni siquiera con el 22%  de la intención de voto, y esto sorprendió a los medios de comunicación internacionales que han colocado al paternalista líder en un pedestal. Evo y sus allegados muestran su desdén por la opinión popular cuando, a pesar del resultado en el referéndum, el Tribunal Constitucional falló a favor de Morales y el MAS declaró su candidatura para la próxima elección del 2019.  El presidente dijo que su postulación “no está en debate”. (Clarín, 21/02/18)

El socialismo es un veneno económico: esa es la segunda razón por la cual no queremos un presidente de tendencias socialistas.  Algunos aducen que Evo es menos radical que Fidel Castro y Hugo Chávez, aunque el presidente nacionalizó varias empresas y gusta lucir playeras del Che Guevara. De mayor relevancia es el hecho que el Índice de Libertad Económica coloca a Bolivia en la casilla 173 a nivel mundial, dentro del grupo rojo de las economías no libres. En la región de América Latina, sólo Cuba y Venezuela obtienen peores calificaciones.  La economía socialista de Bolivia está en problemas, afirman los autores del índice, porque se irrespetan los derechos de propiedad privada, el gobierno es corrupto, el gasto público es excesivo, la carga tributaria es pesada, y las finanzas públicas están gravemente enfermas. Lo que mantuvo a flote a la economía boliviana en años pasados son sus reservas de gas natural, pero la economía está estancada, hay pobreza y descontento social, y no se controla el narcotráfico.

Y en tercer lugar, rechazamos la receta de Morales porque el socialismo del siglo XXI y el populismo porque acrecientan la corrupción. Asignamos prioridad a este tema desde que  los guatemaltecos salimos a protestar por la transparencia el 25 de abril del 2015.  Los gobiernos más autoritarios, cerrados y represivos son los más corruptos. Además, en la medida en que se politizan las decisiones económicas y sociales, le trasladamos más poder discrecional a los funcionarios y posibilitamos la realización de negocios turbios. Cuando acudamos a las urnas en el 2019, ¡evitemos los emuladores de Evo Morales!


Foto: Soy502

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