Por Carroll Rios de Rodríguez | crios@feylibertad.org 

La clave para la futura prosperidad de Brasil es la libertad económica, más que la cuestión política.

Jairo Bolsonaro asumió la presidencia en Brasil el 1 de enero de este año. Los medios de comunicación con tendencia izquierdista subrayan su parecido con Donald Trump: es de derechas, populista e insulta a las mujeres. Según ellos, Bolsonaro será nefasto para el ambiente, el lobby LGBT+ y más. No gustan decir que su victoria obedece al elevado índice de violencia, la corrupción gubernamental y el desastre económico generado por el socialismo. Pararon mal dos personalidades centrales de la izquierda: Lula da Silva sirve una condena de 12 años de prisión y Dilma Roussef fue destituida de la presidencia y enfrenta un juicio por crímenes cometidos en Petrobras.

Es relevante controlar la burocracia corrupta y desordenada, pero es más importante que Bolsonaro deje hacer a sus “gurús” económicos. Bolsonaro admite que sus conocimientos de economía son superficiales y prometió nombrar como “superministro” a Paulo Guedes, quien posee un doctorado en economía de la Universidad de Chicago y favorece el mercado libre. Guedes, ahora Ministro de Economía, “es la garantía de la supuesta conversión de Bolsonaro al liberalismo, y si por alguna razón abandona el gobierno, habrán terremotos en los mercados,” opina Ricardo Lacerda, CEO del banco BR Partners. (Bloomberg) De hecho, a su cierre el miércoles, un día después del acto de juramentación, la bolsa de valores de Brasil subió un 3.56 por ciento.

Paulo Guedes dijo a los medios de comunicación, hace unos meses, que estaba dispuesto a ser ministro para construir “un mejor Brasil”, habiéndose dedicado hasta ahora a construir empresas. Guedes fundó Bozano Investimentos, una empresa de inversiones privadas. En 1983, ayudó a fundar el Banco BTG Pactual. Es co-fundador del Instituto Millenium, un centro de investigación liberal, y fue profesor universitario. Eso sí, carece de experiencia en el sector público.

Guedes llegó a Chicago convencido del keynesianismo; obtuvo su licenciatura de la Universidad Federal de Minas Gerais y su maestría en economía de la Fundación Getulio Vargas. Paró en Chicago por accidente, porque pretendía asistir a otro sitio, pero allí lo convirtieron excelentes maestros como Milton Friedman, Thomas Sargent y Robert Mundell. “Nadie tiene un mejor entrenamiento que yo,” afirma Guedes. (Bloomberg)

Su credo es “apertura económica, reducción de impuestos y simplificación de la estructura fiscal.” (Infobae) Él pretende reducir el déficit fiscal y frenar el crecimiento de la deuda pública en un 20%. La deuda se infló alarmantemente de 58% del PIB en 2013 a 77.3%. Para lograr sus metas, pretende vender propiedades estatales y concesionar servicios. En Brasil, el correo, la compañía eléctrica y Petrobras siguen siendo empresas estatales. Otro proyecto muy ambicioso, que requiere de la aprobación de un congreso fraccionado, es la conversión del quebrado sistema de jubilaciones en un régimen de cotizaciones individuales, a la Chile.

En 2018, el Índice de Libertad Económica colocó a Brasil en la casilla 153 de 180 países: prácticamente falto de libertad. Su puntuación se vio severamente afectada por la corrupción, el abultado gasto público y las trabas al comercio, los negocios y los mercados laborales. El reto es grande.

El cambio de rumbo económico en Brasil es notición para la región: podría modelar cómo propiciar el crecimiento económico y la prosperidad generalizada. También podría evidenciar que a mayor libertad, menos corrupción. Los candidatos que competirán por la presidencia en Guatemala deberían monitorear este proceso e identificar “gurús” que se atrevan a hacer una reforma similar aquí.


Foto: El País

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