Por Moris Polanco | mpolanco@feylibertad.org

«Decir las cosas bien, tener en la pluma el don exquisito de la gracia y en el pensamiento la inmaculada linfa de luz donde se bañan las ideas para aparecer hermosas, ¿no es una forma de ser bueno?… La caridad y el amor ¿no pueden demostrarse también concediendo a las almas el beneficio de una hora de abandono en la paz de la palabra bella; la sonrisa de una frase armoniosa; el “beso en la frente” de un pensamiento cincelado; el roce tibio y suave de una imagen que toca con su ala de seda nuestro espíritu?» (José Enrique Rodó)

¿Cuándo somos libres para expresar bien y hermosamente todo lo que queremos? Respuesta: cuando dominamos las reglas del lenguaje. ¿O debería decir «cuando nos dejamos dominar» por esas reglas?

El escritor que domina su oficio, que conoce a la perfección qué se puede decir y qué no se puede decir en su idioma, que sabe cómo utilizar las leyes gramaticales para expresar aquello que lleva en su mente y en su corazón, es quien en verdad puede sentirse y considerarse libre. Por el contrario, la persona poco instruida, que apenas sabe leer y escribir, no es libre para decir todo lo que quisiera. Entonces, ¿debemos someternos a la gramática y a la ortografía? Sí, pero ese sometimiento nos hace libres.

Por lo anterior, muchos pensadores han creído que toda sociedad civilizada debe organizarse de manera que la educación llegue a todos. Incluso, que debe ser obligatoria. Porque los que no saben, no saben lo que no saben. Y parte importante de esa formación —que hoy se descuida muchísimo— es «gimnasia» diaria para dominar el arte de la escritura. Cuanto más ejercitamos nuestros músculos (cuanto más nos sujetamos a la disciplina atlética) más libres somos para movernos. Análogamente, cuanto más escribimos más se nos facilita escribir, comunicar nuestras ideas.

Lo que afirmamos del lenguaje y de la gimnasia se puede afirmar también de las reglas de tránsito, de los buenos modales en la mesa, del cumplimiento de los horarios, y de las leyes divinas. Las leyes no se han creado para quitarnos libertad, sino para darnos más libertad. Si sentimos que una ley coarta o impide nuestra libertad, debemos revisar la ley o revisar nuestra comprensión de la razón de ser de la ley (dejando fuera el caso de las leyes injustas).

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