Por John A. Schwank | jaschwank@gmail.com

¿Guatemaltecos?  ¿Religiosos con bases cristianas?  Así se consideran la mayoría de los que critican el hecho de que Guatemala desee trasladar su embajada a Jerusalén, desacreditando la importancia de Jerusalén no solo como capital de Israel, sino como capital del Mundo.  Alegando que se refiere únicamente a alianzas estratégicas de carácter político y comercial y a presiones internacionales.

No cabe duda que la Palabra de Dios siempre tiene la razón, especialmente cuando dice que; “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4:6, RVR1960), y, por supuesto, que se refiere a una falta de conocimiento de las escrituras, al no buscar ni tratar de entender la Palabra de Dios.  Situación que categoriza a la mayoría de estos críticos como lo que son precisamente: “religiosos”. Y el religioso no es más que aquel que pretende hacer las cosas de Dios, pero sin Dios, sino que a su modo.

Por supuesto, que también existe el “religioso con doctorado ” que cree en ciertas partes de la Palabra escrita como Palabra de Dios, pero no cree en otras, y que además las ubica en épocas pasadas por lo que hoy en día ya no aplican.  Y si además le sumamos a éste que cree saber un poco de política…

Recordemos que desde Moisés, la única forma que tenemos para conocer y llegar a entender el plan de Dios es a través de Su Palabra escrita.  Por lo tanto, escudriñemos en ella para enterarnos.

¿Es Israel el pueblo escogido de Dios?  Si creemos en las Escrituras como Palabra de Dios, no nos cabe ninguna duda de que así es.  Dios bendice a Abraham y a sus descendientes debido a su fe, una fe por la cual Abraham obedeció sin titubeo alguno las instrucciones y la ley de Dios (Génesis 26:3-5), prometiendo Dios a Abraham que sus descendientes llegarían a ser una gran nación y ocuparían la tierra de Canaán (Génesis 17:4-8 y 22:17).  Y esta promesa fue heredada a su hijo Isaac y a su nieto Jacob. “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”  (Génesis 12:2-3, RVR1960).

De hecho, en Deuteronomio 7:6-9 Dios mismo contesta a esta pregunta. “Porque tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios;  el Señor tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido el Señor y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto el Señor os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado el Señor con mano poderosa,  y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”.

Y así como estos, existen más de 22 versículos bíblicos que confirman a Israel como el pueblo escogido de Dios.  

Israel sería un pueblo diferente, un ejemplo para las demás naciones, señalando a otros el camino hacia Dios y la forma de obedecerle, así otras naciones verían la bendición que la obediencia a Dios trae y la consecuencia de la desobediencia (Deuteronomio 28).  Además de Su promesa en proveer por medio de esta nación, un Redentor, Mesías y Salvador. Por ello, Israel fue destinado para ser nación de sacerdotes, profetas y misioneros para el mundo.  Una nación santa.

Y la promesa se cumple porque es promesa de Dios, del linaje de Abraham, Isaac y Jacob nace el Mesías  en la figura de Cristo Jesús. Y repito, es cierto, del linaje de Abraham, Isaac y Jacob nace Cristo Jesús.  Nació siendo judío y murió siendo judío ya que no vino a fundar ningún tipo de religión. Vino con un mensaje; anunciar el evangelio de Dios, un evangelio de paz (Lucas 4:43), a reestablecer la comunicación con Dios a través del Espíritu Santo, nos dejó claro quién era ÉL:  “Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida y nadie llega al Padre si no es por Mí.” Y vino también a confirmar la promesa de entrar en su reposo, el reposo de Dios (vida eterna). Además, pagó por nuestros pecados dándonos la oportunidad de estar limpios y preparados para cuando ese día llegue.

Y así como Cristo nació y murió siendo judío, de igual forma el Antiguo Testamento fue escrito por judíos para judíos y el nuevo testamento fue originalmente escrito por judíos para judíos.

El pueblo de Israel esperaba un Mesías que los liberara de la esclavitud y de la opresión romana, un Mesías que viniera con escudo y espada a establecer un reino terrenal e inmediato y se cegaron a la visión de un Reino Celestial.  Y no por ello han dejado de ser la joya de los ojos de Dios. De hecho verán al Mesías viniendo de la forma en que lo esperan, con escudo y espada. Y dirán Su Nombre.

En el día de pentecostés, cuando Jesús derrama el Espíritu Santo sobre Sus seguidores, las personas que estaban congregadas inicialmente eran judíos.  Sin saber que dentro del plan de Dios estaba la integración de los gentiles (aquellos no judíos) a formar parte de esta iglesia. Dios también los estaba llamando a ellos.

Comparativo en el Antiguo Testamento a la historia de Rut quien por nacimiento era moabita, después de la muerte repentina de su esposo ella adopta las creencias de su suegra Nohemí.  “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” casándose posteriormente con un israelita y llegó a ser parte del linaje de familia de la cual vendría Jesús (Mateo 1:1-16).

En el momento en el que el gentil acepta a Cristo Jesús como su Señor y Salvador y es bautizado en el Espíritu Santo, experimenta esa fusión con nuestro Señor Dios.  Fue abierto nuevamente el canal espiritual de comunicación con Dios. Canal que, en su momento, Adán se había encargado de apagar y que es hasta Cristo Jesús que se vuelve a activar.  Se obtiene una comunicación directa con el Dios de Israel. El gentil pasa a pertenecer al Israel de Dios, de la misma manera como lo hizo Rut en el Antiguo Testamento. Jesús nos ha conectado con la iglesia,  Su cuerpo; y nos ha puesto en contacto con Israel, el tronco donde hemos sido injertados.  Eso quiere decir que el gentil pasa a ser parte de la familia de Abraham y goza de participar de los pactos y promesas que culminan con Cristo.  Por lo tanto, es imposible estar unidos a Cristo y separados de Israel. En otras palabras, sin un judaísmo no existiría un cristianismo.

Romanos 11:16-20 dice: “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.  Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.  Pues las ramas dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.” (RVR1960)

Por lo tanto, si usted es un gentil que aceptó a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, implícitamente aceptó al Dios de Israel.  Usted pasó a ser parte de Israel. Por ello, si verdaderamente ama a Dios, ha de amar todo aquello que Dios ama, por lo tanto ha de amar a Israel.  Ahora usted es parte de Él. Pero no olvide que usted no vino a substituir a este pueblo, usted solo fue injertado en el tronco.

Pero si  como cristianos somos parte del plan de Dios para Su pueblo, ¿cómo no vamos a batallar y a salir en su defensa cuando las circunstancias lo requieran?  Recuerde que al final todos somos parte del Israel Celestial de Dios. ¿O usted no?

Guatemala, somos un pueblo en su mayoría cristianos.  ¿Es usted el clásico religioso? ¿Se considera el religioso con doctorado?  ¿O es un verdadero cristiano que basa sus creencias en la Biblia como Palabra Santa de Dios?

Veo comentarios en diversos medios que lo único que hacen es expresar una variedad de temores, aparte de una ignorancia bíblica tremenda, (elPeriódico) declarando que el presidente cerró el año trágicamente dejándonos como regalo de navidad el cambio de la embajada de Guatemala a Jerusalén.  Yo en lo personal le agradezco muchísimo ese regalo porque sé la bendición que eso traerá a nuestra nación. Otros lo miran como que se cerraron las relaciones económicas con los líderes palestinos y los países árabes. Lo ven desde el único punto de vista que conocen; “el dinero”.

Acaso no está escrito en la Palabra de Dios (Mateo 6:33, RVR1960);  “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.  Esto quiere decir que si yo derramo toda mi confianza y mi fe en Dios, y lo busco a Él primero, todo lo demás viene por la pura Gracia de Dios.  Si apoyo a Israel, que como cristiano que soy, también es mi pueblo, obtengo el agrado de Dios. Por lo tanto, todo lo demás viene por añadidura.  La bendición de Guatemala no viene de su alianza con Donald Trump ni del dinero obtenido por las ventas de cardamomo a los países árabes. La bendición de Guatemala viene de Dios.

Y así otros medios con cada desfachatez que ni vale la pena contestarles ya que lo único que demuestran es una tremenda ignorancia no solo bíblica sino en muchos otros sentidos.

El pueblo de Israel espera al Mesías por primera vez, nosotros los cristianos esperamos al Mesías por segunda vez, y sé que el día que eso pase todos veremos el mismo rostro.  Y en ese día todo el pueblo pasará a formar parte de la Jerusalén Celestial (Apocalipsis 21:2 y 10). La Palabra de Dios no Habla de una Tel-Aviv Celestial o de un Nazaret o Haifa Celestial.  ¡¡¡Es Jerusalén!!!   Se establecerá el Reino de Dios en esta tierra y se vivirán los 1000 años de paz, reinados por Cristo Jesús sentado en el trono ¿y adivine usted desde donde?  ¡¡¡La Biblia es clara!!!

Precisamente en Jerusalén es donde Jesucristo cumple la primera parte de la profecía Mesiánica. Sin duda, cumplirá la segunda a Su venida, también en Jerusalén.  “Yerushalayim”:  Yeru = enseñanza o fundamento, y Shalom = Paz.  Yerushalayim significa: Fundamento de Paz. ¿Y quién es la paz del mundo?  Es precisamente aquí donde Cristo murió y resucitó para pagar por el pecado del mundo.  De aquí mismo sale la gran comisión de llevar el evangelio a todas las naciones. La misma misión que tuvo el pueblo judío de mostrar al resto de las naciones el camino a su Dios.

 

Y si la paz del mundo es Cristo Jesús por quien fuimos unidos al pueblo de Dios, y el fundamento de paz es Yerushalayim, ¿la capital de quién es Jerusalén?  ¡¡¡Del pueblo escogido de Dios!!!

 

Notas del editor:

  1. En todas las citas de la Biblia Reina Valera (1960) que aparecen en este artículo se ha utilizado “Señor” en lugar  de “Jehová”.

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Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.  El Instituto Fe y Libertad abre este espacio para dialogar e impulsar el desarrollo humano promoviendo la libertad individual y los principios judeocristianos.

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