Por Manuela Rodríguez | manuelar@ufm.edu

En el inicio del quinto capítulo de PovertyCure, Peter Greer, Presidente de HOPE International, describe su frustración tras darse cuenta que Florián, quien recibió su apoyo para conseguir un empleo, no había mejorado su estilo de vida ni el de su familia. En vez, tenía más ingresos para poder gastar en alcohol y en mujeres. Fue entonces que se percató que muchas veces una “billetera llena” no hace, por sí sola, la diferencia. Derivado de ello, supo que debía de haber un componente extra para que las personas no sólo aprendieran a administrar mejor su presupuesto, sino trabajaran por mejorar su estilo de vida y eventualmente salir de la pobreza.

Vale la pena mencionar algo muy interesante que Greer expresa, lo cual puede resumirse en que corazones llenos administran mejor una billetera llena. Comparto este punto de vista y a mi parecer, el cristianismo es una vía de liberación y dignificación del individuo que incentiva a una transformación en la mentalidad del mismo, en favor de su desarrollo integral.  Hoy en día, muchos consideran que la religión no es el ingrediente principal de la salvación, sin embargo no estoy de acuerdo con esta opinión.

Para mí esto sería como decir que la ética no define lo que es bueno, dado que entonces no tendría sentido profesar la fe ni actuar en favor del bien sin tener la certeza que se obtendrá algo positivo a cambio. Ello implica que no se trata únicamente de esperar una vida eterna, sino realizar acciones que se apeguen a los parámetros establecidos por el cristianismo para obtenerla. Sin acciones no habrá salvación. De la misma forma, el estudio de la ética demuestra que sin acciones, no se puede juzgar si algo es bueno o malo.

Ahora bien, ¿por qué es importante el énfasis en la toma de acción? Y es que a pesar que el cristianismo no facilita un manual que paso a paso indique cómo debemos actuar, le ofrece a cada individuo un sentido de vida. Cuando los cristianos comprendemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Cristo y somos dignos de vivir plenamente, empezamos a tomar decisiones traducidas en acciones encaminadas al bienestar propio y al de quien nos rodea.

A diferencia de la creencia hinduista, que impide la movilización social y la superación por considerar que cada persona pertenece a una casta,  el cristianismo establece que el individuo es libre de superarse y gozar de los frutos de su buen actuar. Por ello, vale la pena trabajar diariamente por ser mejores personas. Pueden mencionarse millones de casos que evidencian cómo el cristianismo genera transformaciones positivas.

No obstante, existe un caso en especial que merece la pena compartir y que tuve la bendición de verlo con mis propios ojos. Hace cuatro años, participé en una construcción de viviendas de emergencia de la organización TECHO y tuve la oportunidad de conocer a los Pineda Acabal, dueños de la vivienda. La joven familia de Pueblo Nuevo Villas, Santa Rosa estaba conformada por don Nery, María y Hernancito, dos padres de menos de 23 años y un bebé de 2 años. La experiencia fue muy enriquecedora; compartimos mucho y ellos  me contaron acerca de su pasado, antes de conocer el cristianismo. Previo a que don Nery conociera a su esposa María, era alcohólico y únicamente trabajaba cuando se le acababa el dinero para comprar aguardiente. Confesó que había hecho cosas por las cuales pide perdón a Dios, pues valientemente reconoció haber abusado sexualmente de una mujer.

No obstante, luego de conocer a una mujer cristiana y generosa como es María, dejó su vicio y permitió la entrada de Jesús en su corazón. Ahora, trabaja permanentemente si no en una plantación de chile pimiento, en una de tomate o corte de café. Puedo dar fe que es un hombre laborioso, generoso y un excelente padre. Haber conocido a Jesús y actuar conforme a su Ley lo ha convertido en una buena persona. Este es uno de millones de casos en los cuales los individuos logran revalorar su vida en función del ejemplo del mismo Jesús, quien a través de su trabajo honraba a Dios.

Llegado a este punto, una buena pregunta es: ¿Es ético imponer una religión para asegurar porque sabemos que de esa manera garantizamos la salvación de todos los individuos? Sin dudas, la respuesta es no. Pese a que yo considero que la vía de salvación es mi fe, no puedo imponerle mis creencias a alguien más pues estaría desvirtuando lo que caracteriza al cristianismo: el libre albedrío. Al igual, la ética se juzga por actos realizados de manera voluntaria y no de forma obligada porque entonces deja de ser una acción y se convierte en coacción.

En síntesis, por mis convicciones creo que la salvación se alcanza por medio del cristianismo, lo cual implica acciones que se rijan por los principios de éste. Pero esto de ninguna manera significa que un Estado pueda decidir por todos y obligar a sus ciudadanos a profesar una religión específica, dado que cohíbe la libertad de culto. Hay que recordar que la ética también nos recuerda la importancia de la tolerancia y el pluralismo, por lo que se debe evitar cualquier acto que obligue a otros creer o pensar de la misma forma que nosotros lo hacemos.

Bibliografía y referencias

PovertyCure (Director). (2011). The Gospel of Development [Motion Picture].

Zamora, M. F. (2015). The Power of the Gospel. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín.

____________________________________________________

© 2018 Instituto Fe y Libertad Guatemala, Guatemala 01010

Follow us: